El mes y medio que ha transcurrido del año 2026 ha sacudido al mundo y agita la vida política nacional. Desde la perspectiva internacional, los Estados Unidos han sido el actor central de los juegos y reacomodos del poder global, que coincidió con el primer aniversario de la toma de posesión del presidente Donald Trump.
En el caso de los Estados Unidos la mayoría de los analistas dejan de lado la crisis interna que vive y se concentra su atención en aspectos meramente políticos o en la personalidad del presidente Donald Trump. Es indispensable considerar las condiciones domésticas que han abonado a la implementación de las agresivas políticas con el mundo.
La premisa básica por considerar es que la Unión Americana vive una sostenida crisis de amplia envergadura social, en el sentido más amplio. Desde la perspectiva económica los datos desalentadores los da la deuda pública que ronda los 36 billones de dólares (36 trillones en la métrica en inglés), cifra que supera su PIB anual. Como cualquier endeudado sufre el agobio del pago de los intereses, que en 2025 superó el billón de dólares.
Los pronósticos para el futuro no son nada optimistas. Según la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO), la deuda federal en manos del público subiría al equivalente del 120% del PIB en 2036, rompiendo el récord del 106% del PIB en 1946, al fin de la Segunda Guerra Mundial.
Por otro lado, a pesar de la reducción del déficit fiscal del 2%, en 2025, alcanzó casi 2 billones de dólares. Según la Oficina del Censo de EU, a noviembre de 2025, el déficit total en bienes y servicios fue de 1 billón 270 mil millones de dólares. Los países con el déficit mayor son: México (182 mil millones), Vietnam (161 mil), China (189 mil 400) e Irlanda (112 mil 200).
El proceso de deslocalización industrial, que ha llevado a lo largo de décadas a las grandes empresas a buscar costos de producción más bajos, con el fin de obtener mayores ganancias, posible se ha ceñido estrictamente a lo expresado por Carlos Marx: “el capital se va a donde la tasa de ganancia es mayor”.
Esta política de movilidad de los grandes capitales ha tenido repercusiones negativas sobre el liderazgo en la producción de bienes, deteriorando la imagen como la fábrica del mundo y ha favorecido a China como un centro productivo altamente competitivo. Además, esa política también ha afectado el proceso de descomposición del tejido social; cuya expresión más dramática es el amplio consumo de drogas.
Por otra parte, la inflación general no se ha estabilizado, de llegar al 9% en 2022, el año pasado se redujo al 2.8%. Aunque hay que señalar que la inflación en alimentos fue del 3.1%. Además, había 35.9 millones de personas en condición de pobreza (2024), equivalente al 10.6% de la población. Esta es una cifra gruesa, que se define con relación al ingreso, pero existen otras variables a considerar como son el acceso a la vivienda o al seguro médico, que sin duda incrementan el número de personas en situación de pobreza.
Por otra parte, uno de los datos contundentes recibe apoyo financiero del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés) para comprar alimentos. Los beneficiarios de este programa son algo más de cuarenta millones de personas.
Otro aspecto importante es la pérdida del liderazgo en el desarrollo científico y tecnológico, en el que ha sido superado en ciertos ámbitos por China.
Los propios demócratas, bajo la presidencia de Joe Biden, impulsaron medidas para reactivar la inversión y la relocalización de empresas en su país. Trump ha instrumentado una política más agresiva que ellos, la cual tiene dos vertientes para la obtención de fondos, con el fin de atender problemas estructurales que son la política arancelaria agresiva, que ha llegado a ser un instrumento punitivo y le permitió recaudar 118 mil millones de dólares.
Por otra parte, están los acuerdos de inversión con los países del Golfo Pérsico (2 billones de dólares, que pueden llegar a 7), la Unión Europea (600 mil millones), Japón (550 mil), Corea (350 mil) y Taiwán (250 mil), que hasta por verse si se concretan.
La política antiinmigrante es el otro frente interno por el que Trump ha buscado incrementar su legitimidad demostrando que es capaz de cumplir sus compromisos de campaña. Es prácticamente seguro que las bases de MAGA están satisfechas. Pero la violencia utilizada por los servicios de migración, propias de un Estado policial, se han convertido en un bumerán.
La política exterior se ha convertido en una antorcha para impulsar la política interna. La detención del presidente Maduro y la imposición al gobierno de Venezuela de una estrategia comercial sobre su petróleo, el acoso al régimen cubano, el criminal asedio a Cuba y las presiones a los países latinoamericanos, incluyendo a México, son actos para demostrar a su electorado de que América es la reserva grande y poderosa y para garantizar el abastecimiento de materias primas estratégicas utilizadas en las nuevas tecnologías.
En el ámbito político interno la mayoría legislativa republicana en ambas cámaras del Congreso y la estrategia de gobernar por medio de órdenes ejecutivas le ha permitido a Trump impulsar una agresiva estrategia arancelaria. Sin embargo, no todo ha sido miel sobre hojuelas.
El triunfo de los demócratas en elecciones de gobernadores o alcaldes, con el emblemático triunfo en Nueva York de un musulmán, Zohran Mamdani, hasta el espectáculo de Bad Bunny, en el intermedio del Super Bowl, representan un triunfo de la multiculturalidad de la sociedad estadounidense que con Trump a la cabeza, desean invisibilizar. A pesar de la mayoría republicana en el Congreso fue difícil la negociación de presupuesto, que tuvo a la administración federal semiparalizada cuarenta días.
Otro frente interno que es un dolor de cabeza para Trump es su relación con Jeffrey Epstein, que se busca ocultar bajo millones de documentos hechos públicos por el Departamento de Justicia.
Este asunto cada vez tiene, por los indicios que se van haciendo públicos, que va más allá de ser un “club de la perversión”, sino una amplia red macromafiosa con múltiples ramales; en las que el chantaje y el involucramiento del Mossad juega un papel central. La pregunta que se harán muchos estadounidenses es ¿dónde estaban sus múltiples servicios de seguridad durmiendo con el enemigo o siendo cómplices?
El lobby sionista es importante en Estados Unidos por el financiamiento a un número relevante de congresistas de ambos partidos. Se calcula que el 46% de los judíos viven en Israel, pero el 39% reside en Estados Unidos.
Otro asunto no dejará de impactar el proyecto trumpista es el acelerado incremento de la fortuna de la familia presidencial. En un año creció en 400 mil millones de dólares según cálculos del New York Times, aunque The New Yorker calcula un aumento superior a los 4 mil millones. Además, según Transparencia Internacional Estados Unidos bajó un escalón en el índice anual de percepción de la corrupción en 182 países.
La estrategia de Trump cada vez desencanta a más estadounidenses. Existe un deterioro de la imagen presidencial. Según el promedio de las encuestas de RealClearPolitics, para julio de 2025, la aprobación del presidente cayó al 45.5%, y la desaprobación ascendió al 52.1%.
Para el 20 de enero de 2026, la aprobación de Donald Trump fue del 42.4%, mientras que el rechazo a su gestión alcanzó el 55.6%.
Ante este escenario las elecciones intermedias de noviembre de este año pueden ser su Waterloo. Por eso, una acción desesperada es intentar centralizar la organización de las elecciones federales, para que él tenga el control. Concentrar el poder es la tentación perenne de quienes lo detentan.
Profesor UAM-I,
@jsc_santiago

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