“No podemos elegir los partidos”, lamentaba Jan Oblak en Butarque tras una actuación deficiente del Atlético, apenas 65 horas después de una contundente victoria sobre el Barcelona de Flick. Este contraste feroz en el rendimiento del equipo ha generado incertidumbre, dejando en claro que el Atlético, que solía ser implacable en la Copa, es ahora un conjunto dividido entre dos realidades.
El entrenador Diego Simeone respondió a su capitán afirmando que “no elegimos partidos, pero jugamos muy mal”. Esta autocrítica revela la comprensión del argentino sobre la situación del equipo. Contra el Rayo Vallecano, tres goles se produjeron debido a errores defensivos evidentes, donde la falta de intensidad permitió que Ruggeri, Lenglet y Llorente fueran superados con facilidad, resultando en una derrota dolorosa.
La defensa no es el único punto débil. En la Liga, el Atlético ha registrado tres partidos consecutivos sin marcar, destacando una alarmante falta de efectividad ofensiva con solo 38 goles en 24 jornadas. En contraste, la Copa ha sido un respiro para el equipo, que ha marcado nueve goles en solo dos partidos, mostrando su verdadero potencial ante rivales como el Betis y el Barça.
La situación en la Liga es preocupante, con la distancia creciendo respecto a los líderes. Villarreal y Betis están latentes, acechando los puestos de Champions, lo que subraya la necesidad de no descuidar el rendimiento en la competición regular. A pesar de ello, el equipo está a un paso de alcanzar la final de la Copa, una meta que no se debe tomar a la ligera.
Los suplentes han sido cuestionados por su rendimiento en Butarque y su incapacidad para cubrir las expectativas planteadas. Simeone, consciente del momento tenso del calendario, deberá encontrar una solución rápida, ya que los titulares han mostrado su calidad frente a equipos como Betis y Barça.
El fichaje invernal de Lookman ha sido especialmente sobresaliente, demostrando una adaptación rápida y una verticalidad esencial para el esquema del equipo. Sin embargo, otros jugadores que llegaron la temporada pasada, como Baena y Almada, no han logrado brillar como se esperaba, dejándolos como puntos críticos en el actual vaivén del Atlético.
Con datos de 2026-02-16, este equipo, que oscila entre la brillantez en la Copa y la frustración en la Liga, debe encontrar un equilibrio si desea aspirar a un futuro exitoso. La próxima semana, el reto contra el Brujas en Champions promete ser crucial para mantener viva la esperanza en un proyecto que necesita revitalización.
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