En Chicago, la experiencia de observar una escultura de Diane Simpson es única. Actualmente, los visitantes pueden admirar sus primeras tres esculturas al aire libre en la terraza del Art Institute of Chicago, mientras que dos de sus obras clásicas están en exhibición en Corbett vs. Dempsey, como parte de un espectáculo colectivo.
A diferencia de las esculturas de artistas más convencionales, las construcciones de Simpson desafían la lógica tridimensional. La forma de sus obras varía según el ángulo desde el que se las observe: pueden parecer profundas o planas, anguladas o rectas. La esencia de su técnica radica en la inspiración que obtiene de objetos tridimensionales como armaduras samuráis y muebles, los cuales traduce a dibujos en proyección isométrica —un método conocido en diagramas de ingeniería— y luego convierte en esculturas reales, manteniendo esos mismos ángulos. Esto provoca una experiencia visual que asemeja caminar dentro de una ilustración.
Nacida en 1935 en Joliet, una ciudad cercana a Chicago, Simpson ha acumulado una carrera notable a lo largo de las décadas, logrando un resurgimiento significativo en la última década. A los 90 años, su trayectoria incluye participaciones en eventos destacados como la Bienal de Whitney, exposiciones retrospectivas y comisiones al aire libre. Su primera exposición fue en 1979 en un co-op de mujeres, y desde entonces su trabajo ha evolucionado, pero las bases de su práctica siguen firmemente ancladas en la experimentación con materiales diversos que no se relacionan necesariamente con sus fuentes de inspiración.
Simpson sigue viviendo y trabajando en su hogar suburbano, rodeada de un vasto espacio donde almacena su arte. A lo largo de su carrera, ha contado con el apoyo de su difunto esposo, Ken, y ahora son sus nietos quienes ayudan en la instalación de sus obras. Su enfoque práctico y su dedicación han forjado una carrera que desafía las normas tradicionales del arte escultórico.
Sus series de obras, que abarcan varios años, tienen puntos de partida en objetos como vestimentas o detalles arquitectónicos, y cada serie transforma esos inicios en esculturas tridimensionales fabricadas con una variedad de materiales inesperados, desde el MDF hasta metales y tejidos. Ejemplos como “Thinly Veiled” (1985) y “Neckline – extended” (2011) demuestran su destreza en la creación de formas que sugieren vestimenta sin incluir cuerpos, evocando la idea de exoesqueletos que forman una silueta sin referentes humanos.
En su exhibición más reciente, “Good for Future”, en la terraza del Art Institute, Simpson presenta tres nuevas comisiones que se integran de manera fascinante con la arquitectura de Chicago. Con formas que van desde botellas de perfume hasta lanzadores de cohetes, las obras invitan a una reflexión sobre la intersección de la escultura contemporánea y los elementos del entorno urbano.
La instalación se mantendrá en exhibición en el Art Institute hasta el 19 de abril, mientras que su participación en Corbett vs. Dempsey continuará hasta el 28 de febrero. Con cada pieza, Diane Simpson demuestra que la escultura puede trascender la simple forma física, convirtiéndose en una exploración de la percepción y el espacio en el arte.
Este contenido se presenta con información actualizada al 16 de febrero de 2026.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

![[post_title]](https://columnadigital.com/wp-content/uploads/2026/02/Wellens-llega-al-eden-con-aceituna-dorada-75x75.jpeg)
