El envío de remesas desde Estados Unidos hacia América Latina y el Caribe enfrenta un panorama complejo en 2026. Expertos del Inter American Dialogue advierten que la dinámica de estos flujos dependerá de varios factores: la evolución de los flujos migratorios, la implementación de nuevos impuestos y la competencia entre las entidades de envío.
La situación de los migrantes es crítica. Se espera que este año continúe la disminución en los flujos migratorios y que las deportaciones desde EE. UU. se incrementen. La política migratoria actual del gobierno estadounidense pone énfasis en la deportación de migrantes en situación irregular y refuerza la seguridad en la frontera. Desde 2017, las entradas irregulares de migrantes han constituido el 90% del total, lo que resalta la necesidad de un análisis más profundo sobre este fenómeno.
La fortaleza de las remesas se verá afectada, en gran medida, por el envío promedio que los migrantes realizan a sus hogares. Los trabajadores que han llegado recientemente a EE. UU. suelen ser los que más fondos envían, representando aproximadamente el 15% de sus ingresos. Datos del Banco Interamericano de Desarrollo indican que más del 90% de las remesas hacia México provienen de Estados Unidos, mientras que en Centroamérica este porcentaje se sitúa en 50.4%.
Uno de los aspectos más destacados de este año será el ciclo de envío de remesas, que se estima dura unos 17 meses. Este ciclo, que comenzó en octubre de 2024, indica que es probable que las remesas comiencen a desacelerarse a partir de abril de 2026. Este fenómeno está ligado a los desafíos de empleo que enfrentan los migrantes, quienes ven reducidas sus oportunidades debido a las políticas migratorias restrictivas.
A partir del 1 de enero de 2026, EE. UU. ha implementado un impuesto del 1% sobre las transferencias en efectivo hacia el extranjero. Este cambio podría motivar a las remesadoras a innovar ofreciendo servicios de envío digital para esquivar este nuevo gravamen. Con un considerable número de titulares de cuentas bancarias en EE. UU., se estima que una cuarta parte de quienes envían remesas podrían optar por soluciones digitales.
Además, las entidades enfrentan presión regulatoria del FinCen, que está centrando su atención en las transacciones superiores a los 2,000 dólares, afectando a aquellos migrantes que podrían no tener permiso para trabajar en el país.
El Inter American Dialogue, con sede en Washington, D.C., se dedica a estudiar y analizar los problemas económicos y sociales del Hemisferio Occidental, y su perspectiva sobre el envío de remesas es un recordatorio de la interconexión entre la política migratoria y el bienestar de miles de familias en América Latina y el Caribe.
Actualización: Esta información corresponde a los acontecimientos hasta el 17 de febrero de 2026.
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