Mario Delgado, actual secretario de Educación Pública en México, atraviesa un momento complicado que pone en tela de juicio su influencia dentro de Morena, partido que ha dirigido en años cruciales para el país. La controversia surgió tras el despido de Marx Arriaga, director general de Materiales Educativos, quien se resistió a dejar su puesto durante cuatro días en un acto que captó la atención incluso de la prensa internacional.
La situación comenzó cuando Claudia Sheinbaum, presidenta de la República, autorizó la remoción de Arriaga debido a su negativa a realizar cambios en los libros de texto que se distribuyen en las escuelas públicas. Según fuentes gubernamentales, la salida del director educativo fue responsabilidad de Delgado, quien debía garantizar una transición fluida. Sin embargo, Sheinbaum se distanció del manejo del despido, expresando su desacuerdo con la forma en que se realizó, especialmente por la presencia de policías en la oficina de Arriaga.
El conflicto se intensificó cuando Arriaga, cercano a Beatriz Gutiérrez, esposa de López Obrador, exigió una notificación escrita de su despido. Finalmente, aceptó dejar su cargo, pero no sin antes poner de manifiesto ciertas irregularidades en el proceso. A pesar de que se le ofreció un nuevo puesto en el gobierno, Arriaga negó haber recibido tales propuestas, lo que apunta a un claro cortocircuito en la gestión política de Delgado.
El trasfondo de este conflicto son los libros de texto bajo la dirección de Arriaga. Sheinbaum había solicitado modificaciones que buscaban resaltar el papel de las mujeres en la historia mexicana, entre otras actualizaciones. Sin embargo, documentos internos revelados sugieren que las modificaciones requerían cambios sustanciales, que Arriaga argumentó podrían retrasar la entrega de los libros a las escuelas para el ciclico académico 2026. Durante este tiempo de tensión, Arriaga acusó a un grupo de funcionarios de intentar recuperar contenidos que consideraba “neoliberales”.
El impacto de esta crisis no solo se limita al sector educativo, sino que también coincide con la publicación del libro de Julio Scherer Ibarra, donde se vincula a Delgado con una red de robo de combustible y financiamiento ilícito de campañas. Scherer menciona a Sergio Carmona, conocido como “El Rey del Huachicol”, a quien acusa de financiar a Morena durante la dirigencia de Delgado.
Este escenario se complica aún más por la falta de respuestas claras por parte de Delgado a las acusaciones de Scherer, lo que ha generado preocupaciones sobre su permanencia en la Secretaría de Educación. Mientras tanto, el entorno político se agita con rumores de reestructuraciones en el Gabinete de Sheinbaum, quien ha enfrentado otros desafíos administrativos sin grandes sobresaltos.
A medida que se desarrolla esta historia, queda claro que los acontecimientos recientes han evidenciado fissuras dentro del liderazgo de Morena y la administración de educación pública, restaurando la atención en la funcionalidad del gobierno actual y sus dirigentes. La capacidad de manejo de crises por parte de Delgado y su papel en la estabilización del sector educativo, en esta coyuntura crítica, son aspectos que se seguirán observando.
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