México enfrenta un reto de seguridad que se ha convertido en una preocupación fundamental no solo para su propio desarrollo, sino también para la confianza de sus socios comerciales. Recientemente, Canadá expresó de manera contundente que la seguridad es un condicionante clave para incrementar el comercio y las inversiones en territorio mexicano. Dominique LeBlanc, presidente del Consejo Privado del Rey para Canadá y actual ministro de Comercio y Asuntos Intergubernamentales, encabeza una misión histórica compuesta por 370 empresarios y un equipo considerable de funcionarios, lo que ratifica la importancia que otorgan a este tema.
Durante su visita, LeBlanc subrayó que la seguridad es prioritaria para los inversores canadienses. La cooperación entre los líderes militares y de policía de ambos países se ha fortalecido, buscando compartir información y garantizar la protección adecuada para los negocios. Es un mensaje claro y directo: para que México aspire a ser un destino atractivo para las inversiones canadienses, debe demostrar su compromiso con la seguridad.
Este llamado de atención se sitúa en medio de un contexto geopolítico cambiante. Mientras Estados Unidos se orienta hacia el reshoring, es decir, la atracción de inversiones de regreso a su territorio, Canadá busca establecer alianzas estratégicas. Esto incluye acercamientos a México para consolidar una cooperación más fuerte con Europa, especialmente en el marco del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), al cual México también pertenece.
A pesar del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y su sucesor, el T-MEC, la relación comercial entre México y Canadá aún es considerada inmadura. Aunque se reporta que el comercio bilateral ha aumentado 12 veces gracias a estos acuerdos, las cifras siguen siendo significativamente menores que el volumen de comercio entre México y Estados Unidos. Según datos del Banco de México y otras instituciones, en 2025 el comercio total alcanzó los 31,710 millones de dólares, donde las exportaciones a Canadá representaron apenas el 3.35% del total de las exportaciones mexicanas.
Marcando la diferencia, el comercio de México con Estados Unidos fue asombrosamente mayor, con exportaciones que alcanzaron 492,500 millones de dólares, totalizando aproximadamente 742,310 millones de dólares en intercambio bilateral. Esto revela la necesidad de fortalecer la relación con Canadá más allá de lo superficial, estableciendo estrategias que realmente generen un impacto significativo.
Frente a estas realidades, el gobierno mexicano, liderado por la presidenta Claudia Sheinbaum, no ve la relación con Canadá como un “Plan B” ante el desafío de una posible reestructuración del T-MEC. En su lugar, se busca diversificar las relaciones comerciales, sin dejar de lado la importancia de mantener la robusta dinámica con Estados Unidos.
De cara al futuro, México debe atender varias asignaturas pendientes, siendo la seguridad una de las prioritarias. Además, se requiere un clima de certeza para las inversiones, un poder judicial eficiente y reglas claras que propicien un ambiente favorable para los negocios.
Las oportunidades están presentes, pero el camino hacia un aumento tangible en el comercio y las inversiones dependerá de la capacidad de México para adoptar un enfoque más serio y sistemático hacia la seguridad y otros desafíos que atañen a su panorama económico y político.
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