En un significativo paso hacia la colaboración internacional en la restitución de artefactos culturales, Portugal ha devuelto tres valiosas piezas precolombinas a México. Este acto representa la primera ocasión en la que Portugal repatria antigüedades adquiridas ilegalmente a este país, marcando un precedente alentador en la lucha por la recuperación del patrimonio cultural.
Los tres objetos devueltos son representativos de distintos períodos y culturas prehispánicas. Incluyen una figura femenina de la Cultura de Tumbas de Eje, un recipiente pintado maya y una urna zapoteca. La entrega formal se llevó a cabo el 12 de febrero en la embajada de México en Lisboa, y se espera que los artefactos lleguen a su país de origen en las próximas semanas.
Claudia Curiel de Icaza, Secretaria de Cultura de México, subrayó la importancia de este acto: “Este retorno confirma que la cooperación internacional protege lo que somos. Cada restitución restaura la memoria y la identidad de México”. Esta declaración resalta el compromiso compartido de combatir el tráfico de propiedades culturales, un desafío que la nación ha enfrentado de manera persistente.
La iniciativa para recuperar estos objetos comenzó con alertas del personal de la embajada en Portugal, lo que llevó a las autoridades portuguesas a investigar su procedencia. Los especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) revisaron fotografías de las piezas y llevaron a cabo una inspección in situ para confirmar su autenticidad. Entre los artefactos, destaca la figura femenina hecha de arcilla, una obra maestra de la elegante cultura Tala-Tonalá, que data entre los años 300 y 600 d.C. Esta figura de 43 centímetros de altura, asociada a rituales de fertilidad, fue objeto de una investigación por parte de la Fiscalía Pública de Lisboa tras salir a subasta.
El segundo objeto es un recipiente perteneciente al período clásico maya (600–900 d.C.), decorado con figuras y glifos que probablemente se originó en el sureste de México. Este objeto, que se cree se usó para rituales de consumo de bebidas como el cacao, fue confiscado por la Fiscalía Pública de Guimarães.
Finalmente, la urna zapoteca, que data entre 600 y 1200 d.C. y representa al deidad zapoteca de la lluvia y el trueno, Cocijo, fue recuperada por la Fiscalía Pública de Évora-Estremoz.
La repatriación de estos objetos resalta los esfuerzos intensificados de México para identificar piezas culturales desplazadas ilegalmente y detener su venta ilícita a través de medidas legales y diplomáticas. Desde 2018, el país ha recuperado más de 16,000 artefactos, aunque los esfuerzos han tenido un éxito variable, especialmente en Francia, donde solo los ciudadanos privados han devuelto artículos.
Este evento no solo simboliza un avance en la restitución del patrimonio cultural, sino que también refuerza la necesidad de la colaboración internacional en la salvaguarda de la identidad cultural de los pueblos. La restitución de estos tres artefactos marca un paso positivo hacia un futuro donde el patrimonio cultural sea valorado y protegido a nivel global.
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