El panorama financiero mexicano se perfila con una claridad cautivadora, según las recientes proyecciones del consenso del mercado. El Banco de México mantendrá la pausa en su ciclo de recortes de tasa, una decisión que parece cobrar fuerza después de la última encuesta de expectativas de Citi, realizada el 20 de febrero de 2026. Se prevé que esta pausa se mantenga, al menos hasta mayo, cuando se estima que podría reanudarse el ciclo de recortes.
De los 35 analistas consultados, 16 anticipan un recorte de 25 puntos base en mayo, lo que podría llevar la tasa a un 6.75 por ciento. Este panorama es una ligera modificación con respecto a la encuesta anterior, donde 20 de los encuestados también apostaban por un recorte en ese mismo mes. Es un indicativo de que la mayoría considera que la Junta de Gobierno del Banco seguirá firme en su decisión durante la próxima reunión programada para el 26 de marzo.
Sin embargo, la heterogeneidad en las expectativas es notable. Cuatro de los analistas creen que la pausa podría extenderse incluso hasta junio, incluyendo a reconocidas instituciones como Deloitte Econosignal, Actinver, BBVA y Signum Research. Este matiz en la opinión sugiere una cautela palpable frente a factores económicos diversos que pueden influir en la decisión del Banco.
Lo interesante es que el promedio de los entrevistados sitúa la tasa terminal del ciclo en 6.50 por ciento para este año, lo que indica que no prevén continuaciones de recortes para el próximo. Mientras que un grupo de tres expertos, compuesto por Bx+, Itaú BBA y Signum Research, sostiene que sólo se producirá un recorte, finalizando en 6.75 por ciento, observando la evolución del contexto económico.
A su vez, la mayoría de los encuestados anticipa un cierre del ciclo en 6.50 por ciento, mientras que otros siete valoran la posibilidad de tres recortes más, llevando la tasa a unanivel de 6.25 por ciento. Por su parte, Bank of America se arriesga a plantear que el Banco de México podría realizar un recorte más agresivo de hasta 100 puntos este año, llevando la tasa a un 6 por ciento.
Este análisis del mercado ilustra una danza de expectativas y previsiones, donde el futuro del Banco de México se mantiene como un tema relevante para economistas, inversionistas y ciudadanos. La adaptabilidad ante un contexto económico cambiante es clave, y los próximos meses serán determinantes para establecer el rumbo de la política monetaria en el país.
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