La captura de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, se convirtió en un hito esperadísimo en México. Este líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) fue considerado uno de los objetivos más difíciles de alcanzar en la lucha contra el narcotráfico durante más de una década. Su habilidad para evadir la detención le permitió convertirse en una figura casi mitológica, buscado por las fuerzas del orden no solo en México, sino también por Estados Unidos, que ofreció una recompensa que llegó a alcanzar los 15 millones de dólares por información que condujera a su arresto.
El primer intento notable de captura data de 2012, cuando se alegó que el Mencho fue detenido en Zapopan, Jalisco, por la Secretaría de Marina. Sin embargo, el entonces gobernador del estado, Emilio González Márquez, presuntamente intervino para liberarlo, lo que desató una serie de violentos bloqueos y quema de vehículos en Guadalajara, reforzando la percepción de su poder y la capacidad de respuesta del CJNG frente a las autoridades.
Un segundo y más significativo intento de captura tuvo lugar el 1 de mayo de 2015. Durante este operativo, que involucró a unidades de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Marina, y la Policía Federal, se llevó a cabo la denominada Operación Jalisco. La reacción del cártel fue inmediata, generando una ola de narcobloqueos y ataques armados, que culminó con el derribo de un helicóptero militar. Este evento evidenció la fuerza paramilitar del CJNG y marcó un punto de inflexión en el enfoque hacia la figura del Mencho.
A medida que pasaron los años, la figura de Oseguera Cervantes se volvió cada vez más esquiva. Las autoridades reconocieron la complejidad y los riesgos que conllevaba su captura. En el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, la estrategia de seguridad cambió su enfoque, priorizando la contención de la violencia en lugar de la captura de líderes criminales. No obstante, el Mencho continuó siendo un objetivo esencial.
El ataque sufrido por Omar García Harfuch, ex jefe de la policía de Ciudad de México, en 2020, resaltó la extrema violencia del CJNG y la peligrosidad de enfrentarse a su estructura criminal. Este ataque se sumó a una serie de eventos que demostraron la capacidad operativa del cártel y su determinación por proteger a su líder.
Finalmente, tras una prolongada búsqueda que incluyó numerosas operaciones frustradas y un juego del gato y el ratón entre las autoridades y el cártel, el Mencho fue abatido en un operativo que culminó uno de los capítulos más complicados de la historia del narcotráfico en México. La captura, aunque tardía, representa un cierre simbólico para numerosas víctimas de la violencia desatada por sus redes criminales.
La narrativa en torno a Nemesio Oseguera Cervantes no solo ofrece una visión de la lucha del Estado contra el crimen organizado, sino que también refleja las profundidades de una crisis de seguridad que persiste en el país. Las autoridades ahora enfrentan el desafío de lidiar con el vacío de poder que su muerte deja en el narcotráfico mexicano y las posibles repercusiones que esto tendrá en la estabilidad de la región.
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