México se encuentra entre el humo y la incertidumbre tras el colapso de la figura más buscada en el crimen organizado: Nemesio Oseguera, alias El Mencho, quien fue abatido en un operativo militar en Jalisco el pasado 22 de febrero de 2026. Esta caída, el resultado de una operación de alta precisión, ha dejado un rastro de 74 fallecidos, incluyendo 25 soldados y un civil, tras el desbordamiento de la violencia por parte de sus cómplices.
El secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla, emergió ante la nación para reafirmar la capacidad del Estado mexicano frente a las críticas sobre su presunta complicidad con el crimen. Resaltó que la respuesta efectiva del gobierno demuestra su fortaleza, enfrentando la idea promovida en tiempos de la administración Trump de involucrar tropas estadounidenses en suelo mexicano para luchar contra el narcotráfico.
En lo que respecta a la operación del Mencho, los resultados fueron dramáticos. Al menos 46 criminales fueron abatidos, destacando la ejecución de Hugo N, alias Tuli, un alto mando del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que había coordinado ataques a las fuerzas de seguridad.
Durante los 17 meses de gobierno de Claudia Sheinbaum, se ha buscado distanciarse de las políticas del expresidente López Obrador, aunque el legado de una estrategia de “abrazos, no balazos” persiste. Sheinbaum ha enfrentado los retos con dureza, informando que en la operación contra El Mencho no hubo intervención de fuerzas estadounidenses, a pesar de la presión por parte del exmandatario estadounidense.
La violencia genera un eco en comunidades que padecieron una incertidumbre pasiva y ahora deben lidiar con una respuesta violenta por parte de los secuaces de El Mencho. Se reportaron un total de 252 bloqueos en 20 estados, dejando a ciudades y pueblos bajo el yugo del terror, con escuelas y bancos cerrados.
El operativo que llevó a la muerte de El Mencho fue meticulosamente planeado. La inteligencia militar logró rastrear a su pareja, y con un cerco disuelto por tierra y aire, lo capturaron en una zona boscosa al sur de Guadalajara. Al intentar escapar, El Mencho y su pequeño grupo resistieron, pero finalmente fueron superados por las fuerzas del Estado.
La captura de El Mencho guarda paralelismos con el ya célebre caso de Joaquín El Chapo Guzmán, cuya detención fue marcada por eventos casi surrealistas. A medida que el liderazgo del CJNG sufre un golpe significativo, el país está a la expectativa del reacomodo de poder entre los criminales. Históricamente, tras la caída de líderes, la fragmentación de cárteles ha dado lugar a nuevas líneas de violencia, un fenómeno que en el pasado ha dejado estragos, como en el caso de Los Zetas.
Además de su impacto en el narcotráfico, el CJNG ha desarrollado complejas redes de extorsión y robos de combustible que sostuvieron su imperio delictivo. Con el destino de millones de dólares en juego, la respuesta criminal a la ruptura del liderazgo de El Mencho será crucial. La pregunta ahora es cómo manejará el gobierno este nuevo auge de violencia, y si podrá transformar la inestabilidad en una oportunidad de cambio.
La situación en México es un rompecabezas en constante evolución, donde el futuro se presenta incierto. La sociedad sigue a la espera, observando los movimientos dentro y fuera del ámbito del crimen organizado, en un país que anhela la paz y la restauración del orden.
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