A medida que el mercado del arte se prepara para el Frieze Los Ángeles 2026, la ciudad recuerda el impacto devastador de los incendios forestales que la azotaron hace poco más de un año. Megan Mulrooney, fundadora de una galería en la ciudad, recuerda esos momentos críticos: “Hubo un momento en que pensamos que toda la ciudad podría quemarse”.
La pérdida fue personal para muchos. La asesora de arte Irene Papanestor compartió la profunda tristeza de tener clientes cuyos hogares y colecciones fueron consumidos por las llamas. “Fue una pérdida profunda”, afirma. La angustia colectiva también ha dejado una marca en el mundo del arte, donde algunos, como un comerciante anónimo, expresa la preocupación de que la ciudad aún está “en sus peores momentos”.
Según Anat Ebgi, otra figura destacada en la escena artística, el ambiente de la ciudad ha sido una mezcla de dolor y esperanza. “Los incendios fueron realmente traumáticos”, señala, añadiendo que el “estado de depresión” que siguió ha sido palpable, aunque muchos empiezan a sentir esa esperanza renacer.
El clima tenso se ha intensificado con las protestas sobre las redadas de ICE, lo que llevó a un despliegue histórico de la Guardia Nacional. Las tensiones han resaltado la urgencia social en un momento ya complicado para muchos, especialmente en una ciudad cuyo motor económico es la industria del entretenimiento. Recortes de empleos en empresas como Netflix y Amazon han dejado a muchos en situaciones vulnerables, lo que impacta su habitual apoyo a las galerías.
El sector del arte no ha sido ajeno a esta inestabilidad. En 2025, varias galerías bien establecidas cerraron, señalando un posible ciclo de retraimiento en la comunidad artística. Sin embargo, este panorama se ha contrarrestado con un florecimiento de nuevos espacios. En los últimos años, una oleada de galerías, muchas de ellas dirigidas por mujeres, ha surgido en la ciudad, aportando una frescura que desafía las normas establecidas. La diversidad y la colaboración están redefiniendo el paisaje artístico local.
La emoción también se siente en el ámbito institucional. La apertura de un nuevo edificio en el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles y exposiciones innovadoras en otras instituciones han generado entusiasmo a nivel nacional. El Frieze, que se celebrará del 26 de febrero al 1 de marzo, reunirá a más de 100 galerías de 24 países, lo que ofrecerá una plataforma para un diálogo cultural enriquecedor.
En este contexto, las galerías también están preparando exhibiciones centradas en artistas locales. Espacios como Gagosian y Pace están listos para presentar obras significativas, algunas de las cuales alcanzan precios de siete cifras. Entre las obras destacadas se encuentra un retrato de Alex Katz valorado en un millón de dólares y una instalación de James Turrell que explora la percepción del espacio y el color.
A pesar de los desafíos, hay signos positivos que sugieren una reinvención del mercado. La nueva generación de coleccionistas, en su mayoría de Millennials y Gen Z, busca impulsar la cultura del arte en medio de la adversidad. Mulrooney observa que esta juventud, provenientes de sectores como bienes raíces y finanzas, podría ofrecer un renovado soporte para galerías y artistas.
El sentido de comunidad artística sigue fuerte en Los Ángeles. Si bien muchos han cerrado, otros siguen creando obras y manteniendo la pasión por el arte. A medida que la ciudad se enfrenta a sus cicatrices del pasado y busca mejores días, existe una “hambre por el arte” que perdura, pintando un futuro lleno de esperanza.
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