La Federación Española de Baloncesto ha tomado una decisión contundente respecto a un incidente ocurrido el 14 de febrero de 2026 durante un partido de Tercera FEB entre el CB Los Toscones Corralejo y el Probasket Fuenlabrada. El jugador Gonzalo Guerra, tras recibir una falta en ataque, agredió al árbitro Roger Pinyol de manera violenta. Este acto ha resultado en una sanción de tres años de suspensión, acompañada de una multa de 1.440 euros.
La gravedad del ataque ha sido determinada por el Comité Nacional de Competición, clasificándolo como una infracción “muy grave”, conforme al artículo 36-a del Reglamento Disciplinario de la FEB. Además del empujón que hizo caer al árbitro al suelo, Guerra le propinó un pisotón en el tórax y, en un arrebato de ira, le lanzó insultos, llamándolo “hijo de puta”.
Después de finalizar el encuentro, Pinyol recibió atención médica en un centro sanitario cercano debido a las lesiones sufridas. A raíz de este evento, el árbitro decidió presentar una denuncia ante la Guardia Civil, alegando un presunto delito de lesiones.
Este incidente no solo resalta la tensión que puede surgir en competiciones deportivas, sino que también subraya el compromiso de las federaciones deportivas con la seguridad y el respeto dentro de las actividades que organizan. Es un recordatorio del entorno que debe prevalecer en el deporte, donde el respeto por los árbitros y jugadores es fundamental para el desarrollo sano de la competición.
La decisión de la FEB marca un hito significativo en la lucha contra la violencia en el deporte y establece un precedente firme para el comportamiento esperado de los jugadores en el futuro.
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