Un grupo de historiadores y voluntarios ha tomado la iniciativa de documentar las etiquetas informativas en las paredes de instituciones del Smithsonian, en medio de un clima político que ha llevado a la administración de Trump a solicitar cambios en la presentación de la historia estadounidense en museos federales. Bajo el nombre de Citizen Historians for the Smithsonian, este esfuerzo comenzó cuando funcionarios de la administración pidieron revisiones de contenido en varios museos, argumentando la necesidad de eliminar “narrativas divisivas”.
El Smithsonian, que alberga 21 museos y el Zoológico Nacional, se ha convertido en el epicentro de un debate nacional sobre la interpretación histórica. James Millward, académico de la Universidad de Georgetown, y Chandra Manning, profesora de historia estadounidense en la misma institución, cofundaron el esfuerzo. Durante siete semanas a finales del verano y principios del otoño, lograron reclutar a cientos de voluntarios para fotografiar y archivar el texto mural que es de acceso público en todo el sistema del Smithsonian, compilando más de 50,000 imágenes.
La atención hacia esta documentación se intensificó después de que la Galería Nacional de Retratos reemplazara la etiqueta que acompañaba el retrato del expresidente Trump. La versión anterior indicaba que Trump fue “impeached dos veces, por abuso de poder e incitación a la insurrección”, mientras que la nueva descripción era mucho más breve y omitia estas referencias. En un acto que describió como “enseñanza guerrillera”, Millward distribuyó copias del texto anterior a los visitantes de la galería, aunque fue confrontado por los oficiales de seguridad, quienes le dijeron que no podía repartir literatura dentro del museo. Eventualmente, la galería tuvo que ser evacuada antes de su reapertura, y un portavoz aclaró que se siguieron los “protocolos” institucionales.
A lo largo de su mandato, la administración Trump ha emitido directrices con el objetivo de eliminar lo que califica de “ideología inapropiada” en las instituciones culturales y ha solicitado revisiones en varios museos del Smithsonian. En respuesta, han surgido iniciativas de base como Save Our Signs y el History, Archives, and Records Preservation Project, las cuales se encargan de rastrear cambios en el contenido histórico público.
Los defensores de la campaña de documentación sostienen que conservar registros de las etiquetas y letreros actúa como un baluarte contra la posible censura. El incidente en la Galería Nacional de Retratos subraya cómo las etiquetas en los museos, a menudo pasadas por alto por los visitantes, se han convertido en un aspecto crucial del debate nacional sobre la manera en que se presenta la historia estadounidense.
Esta tarea de documentación no solo busca preservar el pasado, sino que también destaca la importancia de una narrativa más completa e inclusiva de la historia de Estados Unidos, especialmente en un tiempos donde la interpretación histórica está en el centro del debate político.
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