Considerado como uno de los cárteles más potentes a nivel mundial, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) opera como una verdadera multinacional de actividades ilícitas en México. No solo se dedica al narcotráfico, sino que también está involucrado en una variedad de delitos, incluyendo el huachicol, extorsión y fraudes en propiedades de tiempo compartido.
Las estimaciones sobre los ingresos anuales del CJNG fluctúan drásticamente, desde 3,000 a 10,000 millones de dólares, llegando incluso a cifras que superan los 58,000 millones. Esta variabilidad refleja la naturaleza opaca y difícil de cuantificar de sus operaciones. Según Víctor Manuel Sánchez Valdés, investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, la diversificación de los cárteles ha sido impulsada por la necesidad de adaptarse a un entorno en constante cambio, donde la competencia por mercados ilícitos es feroz.
Analistas advierten que el panorama del crimen organizado en México es dinámico. Cuando un cártel incurre en un nuevo mercado ilegal, no tarda en atraer la atención de otros grupos criminales, lo que intensifica la competencia y la violencia. La estructura del CJNG está compuesta por células locales que operan de manera independiente, pero que están unidas bajo un mismo objetivo: obtener ingresos mediante diversas actividades delictivas, desde la extorsión hasta la explotación de recursos naturales.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha señalado en reiteradas ocasiones la implicación del CJNG en múltiples actividades delictivas. En junio pasado, el organismo confirmó su participación en el robo de combustible, fraude de tiempo compartido y el tráfico de migrantes. La Iniciativa Global Contra el Crimen Organizado Transnacional también destaca cómo el cártel ha ampliado su repertorio delictivo, incursionando en el lavado de dinero, tráfico de armas y secuestros.
Un análisis de 2024 del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos aclara que el CJNG ha evolucionado en una organización criminal multifacética con la capacidad de operar en todos los continentes, excepto en la Antártida. Esta expansión se refleja en sus redes de tráfico de drogas, las cuales han comenzado a incluir no solo cocaína, heroína y metanfetaminas, sino también fentanilo.
La actividad más lucrativa para el CJNG sigue siendo el tráfico de drogas. La producción de narcóticos como la cocaína es barata, mientras que los altos precios están influidos por la prohibición. Recientemente, el cártel ha sido señalado por operar laboratorios clandestinos en México para producir fentanilo y otras drogas que se distribuyen a Estados Unidos, donde el control portuario de lugares como Manzanillo ha sido crucial para sus operaciones.
El huachicol, o robo de combustible, representa la segunda fuente de ingresos del CJNG. La evolución de este delito ha generado cuatro tipos de actividades delictivas: perforación de ductos, robo de pipas, asaltos a instalaciones de Pemex y el contrabando de combustible evadiendo impuestos, conocido como huachicol fiscal. Esta actividad, penalizada mediante sanciones de la OFAC, es vital para la financiación del cártel.
La extorsión también se ha consolidado como una clave fuente de ingresos, particularmente en sectores vulnerables como la minería y la agricultura. A pesar de la falta de detalles específicos sobre cómo el CJNG extorsiona a estas industrias, se estima que las organizaciones criminales, en conjunto, generan ganancias anuales de alrededor de 226,000 millones de pesos.
En el campo del fraude, el CJNG ha sido mencionado en actividades relacionadas con la venta de propiedades de tiempo compartido, particularmente en destinos turísticos como Puerto Vallarta. Las acciones del Departamento del Tesoro han sancionado a varios individuos y empresas asociadas que operan estos esquemas fraudulentos, afectando en su mayoría a ciudadanos estadounidenses.
Como si no fuera suficiente, el lavado de dinero también se ha convertido en una operación crucial para el CJNG, complicando cada vez más la lucha contra el crimen organizado. Los esfuerzos continúan por frenar la actividad del cártel en su conjunto, pero la conexión entre sus múltiples actividades delictivas resalta la necesidad de un enfoque integral y multidimensional en la lucha contra el crimen en México.
En un contexto donde México se sitúa en los primeros lugares de mercado criminal, la diversificación y las operaciones globales del CJNG indican que no solo representa un desafío de seguridad, sino también una amenaza que requiere una coordinación internacional para su desarticulación efectiva.
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