A pesar de haber sido capturadas juntas en innumerables ocasiones en eventos públicos y alfombras rojas, Dakota y Elle Fanning, actrices de renombre y hermanas de sangre, se han mantenido en caminos separados en lo que a la actuación se refiere. Aunque comparten un apellido, una carrera y hasta una closet, nunca habían intercambiado diálogos o miradas significativas en pantalla. Sin embargo, esa dinámica está a punto de cambiar. Con solo 32 y 27 años, respectivamente, las Fanning han acumulado un cuarto de siglo en la industria y cerca de 100 proyectos en sus trayectorias.
Dakota, la mayor de las dos, celebró su cumpleaños el 23 de febrero, y aunque ella fue la pionera en el camino del cine, es Elle quien brilla intensamente en este momento. La joven actriz ha sido nominada por primera vez a un Oscar por su papel en Sentimental Value, dirigida por el noruego Joachim Trier. En esta película, Elle interpreta a una estrella de Hollywood que busca filmar en el extranjero, un reflejo de su propia travesía en la industria. Aunque compite en la categoría de Mejor Actriz de Reparto contra talentosas rivales, parece estar en paz con el resultado, reconociendo que aún tiene tiempo para brillar.
La tranquilidad que exhibe Elle puede ser atribuida a varios factores: como la más joven de las nominadas, cuenta con una carrera sólida de más de 70 proyectos y aún le queda tiempo para alcanzar su momento estelar. Además, ambas hermanas han cultivado un estilo de vida que les permite disfrutar de la normalidad, un rasgo raro en su entorno. Dakota, en una entrevista de hace ocho años, ya mencionaba cómo se siente cómoda en el mundo del espectáculo desde joven. La presión de los premios parece no afectarles, ya que ambas han sabido forjar sus propios caminos.
Crecidas en Conyers, Georgia, en una familia de atletas, decidieron desde temprana edad que querían ser parte de la industria cinematográfica. Dakota debutó en 2000 en un episodio de ER, y rápidamente se destacó en producciones como Ally McBeal y Malcolm in the Middle. Su gran oportunidad llegó con I Am Sam en 2001, en la que Elle, a la tierna edad de dos años, interpretó una versión más joven de su personaje. Así empezó su colaboración, aunque de modos distintos.
En una charla reciente, Elle admitió que su carrera despegó verdaderamente tras Super 8, filme que rodó a los 12 años. Ella se identifica con humor como una “neposister”, reconociendo que tuvo ventajas gracias a ser la hermana de Dakota, pero asegura que no hay rivalidad entre ellas. Ambas se apoyan mutuamente en su recorrido profesional. A medida que crecían, se dieron cuenta de la importancia de destacar sus trayectorias individuales y hoy disfrutan de una relación cercana, marcada por la comprensión.
Ambas actrices decidieron fundar su productora, Lewellen Pictures, en honor a su perro de la infancia, lo cual demuestra su deseo de crear proyectos que les entusiasman. Pronto llevarán a cabo su primera película juntas como productoras y protagonistas: una adaptación del bestseller The Nightingale, sobre dos hermanas francesas durante la Segunda Guerra Mundial. La filmación comenzará en primavera, un proyecto que busca afianzar aún más su vínculo profesional.
Aunque Elle ha acaparado la atención en eventos recientes gracias a Sentimental Value y su participación en el nuevo Predator, Dakota ha estado ocupada con su papel en la miniserie All Her Fault y una película de horror titulada Vicious. A pesar de sus agendas apretadas, ambas han encontrado tiempo para reflexionar y compartir sobre sus carreras y la fuerza de su relación.
Dakota se define como más reservada, mientras que Elle es conocida por su estilo exuberante y su amor por la moda vintage. Filmar juntas es un sueño que Elle ha tenido durante años y que por fin se cumplirá. Para ellas, la hermandad trasciende cualquier éxito individual; su apoyo mutuo es su prioridad en este paisaje competitivo.
El camino recorrido por las Fanning refleja no solo el éxito en el mundo del espectáculo, sino también una conexión genuina, alejada de los dramas típicos de Hollywood. Ahora, mientras disfrutan de su juventud y del éxito alcanzado, se preparan para dar un paso más en su carrera, demostrando que la verdadera fuerza radica en la unión. A medida que se aproximan a este nuevo capítulo, las hermanas Fanning dejan claro que la historia de su vida es un viaje conjunto, lleno de sueños y, sobre todo, de tacos compartidos.
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