La mañana del 3 de marzo de 2026, el peso mexicano ha experimentado una caída notable frente al dólar, marcando paridades que no se habían visto desde mediados de enero. Esta depreciación se sitúa en un contexto global tenso, donde la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán está generando inquietudes sobre su efecto en la economía mundial.
El tipo de cambio spot se ha establecido en 17.7785 unidades por dólar, un descenso significativo respecto al cierre oficial del Banco de México (Banxico) el día anterior, que fue de 17.2853 unidades. Este movimiento representa una disminución de 49.32 centavos, equivalentes a un 2.85 por ciento. Los máximos alcanzados hoy para el dólar, 17.8091 unidades, son los más altos desde el 15 de enero, mientras que el mínimo fue de 17.2907 unidades.
Esta presión sobre el peso también se vincula a la continuada escalada de ataques por parte de fuerzas estadounidenses e israelíes contra Irán, así como a los bloqueos impuestos por el país persa sobre las rutas comerciales, que han afectado severamente las exportaciones de energía desde Oriente Medio. Como consecuencia, los precios de la energía han aumentado, alimentando las preocupaciones sobre la inflación global.
Los expertos han apuntado a que las tarifas de los superpetroleros en la región han alcanzado máximos históricos. La amenaza de Irán de cerrar el estrecho de Ormuz, un punto neurálgico que facilita casi una quinta parte del petróleo global, ha paralizado el flujo de crudo y, por lo tanto, ha amplificado los temores sobre las implicaciones de este conflicto en los mercados.
Analistas de ING subrayan que el impacto de la guerra se ha reflejado en el fortalecimiento del dólar y un cambio en el apetito por riesgo, un fenómeno que afecta profundamente a las cuentas externas de los importadores en México. A medida que los precios de la energía se mantengan altos, se prevé un lastre considerable para el crecimiento económico.
Por otro lado, la firma Pepperstone indica que la situación actual hace cada vez más relevante el equilibrio entre la inflación importada y la política monetaria del país. En este complejo contexto, el comportamiento del peso frente al dólar se convierte en un reflejo de la inestabilidad global que afecta a las economías emergentes.
La situación es dinámica y se espera que continúe evolucionando, por lo que es crucial mantener un seguimiento cercano a estos desarrollos para anticipar su impacto en el mercado cambiario mexicano y en la economía nacional en general.
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