El desarrollo del Kontempo Center for Contemporary Art en Manila está generando gran expectación en el ámbito cultural. Oficialmente, el pasado mes, la Fundación Ayala nombró a Reuben Keehan como su director artístico inaugural. La construcción del centro comenzó a principios de este año, aunque aún no se ha anunciado un cronograma para su finalización ni una fecha de apertura.
La Fundación Ayala, que actúa como el brazo de desarrollo socioeconómico del conglomerado Ayala Corporation, es uno de los más antiguos y grandes de Filipinas, con un espectro de negocios que incluye bienes raíces, banca, telecomunicaciones e infraestructura. Detalles sobre el presupuesto del proyecto Kontempo no han sido revelados, pero se entiende que el enfoque del centro será en exposiciones, comisiones, investigación y programación pública, más que en la creación de una gran colección permanente.
Ubicado en un terreno de 2.5 hectáreas junto al río Pasig, el Kontempo contará con tres amplios espacios de galería, que suman aproximadamente 2,500 metros cuadrados, rodeados por 15,000 metros cuadrados de áreas verdes destinadas a instalaciones artísticas y programación pública. El centro se sitúa en Circuit Makati, una antigua pista de carreras transformada en un vibrante distrito urbano que combina centros comerciales, vecindarios residenciales y zonas de entretenimiento.
Keehan, quien anteriormente fue curador de arte contemporáneo en la Galería de Arte de Queensland, subraya la fuerte colaboración con el arquitecto Kulapat Yantrasast, fundador de Why Architecture. Describiendo el diseño como “poroso”, Yantrasast busca diluir las barreras entre el interior y el exterior del edificio, haciendo hincapié en un enfoque que integre la naturaleza y el entorno comercial de Manila.
El objetivo de esta estructura innovadora es estimular el acceso y la participación de distintas comunidades. Yantrasast menciona la importancia de la historia cultural del lugar, el legado de la pista de carreras Santa Ana, y cómo el centro servirá como un espacio inclusivo que integre diversas tradiciones. “No se trata de una institución que se aísla, sino de una que busca ser accesible a un complejo y talentoso público”, comenta Keehan.
El nomenclatura “Kontempo”, que juega con la palabra “contemporáneo” adaptándola al español, refuerza un sentido de autoría local en el discurso del arte contemporáneo. “Hacer parte de una ‘centro de arte contemporáneo’ implica múltiples funciones y enfoques educativos”, explica Keehan, destacando la necesidad de un espacio que no solo exhiba, sino que también fomente el aprendizaje y la producción narrativa.
Se anticipa que cuando Kontempo esté operativo, ofrecerá programas que desafíen las nociones tradicionales de educación institucional. Keehan enfatiza la importancia de empoderar a los visitantes, dándoles las herramientas necesarias para convertirse en creadores y no solo en consumidores de arte.
Además, Yantrasast agrega que el centro tiene el potencial de ser un puente entre la vida urbana y la naturaleza, recordando cómo ciudades como Bangkok han revivido sus ríos como elementos centrales en sus vidas. “El museo servirá para conectar la vida urbana con el agua, revitalizando la conexión histórica entre las comunidades y la naturaleza”, concluye.
El Kontempo Center no solo promete ser un nuevo referente en el arte contemporáneo en Manila, sino también un espacio que refleja y participa en la rica diversidad cultural del archipiélago filipino. A medida que continúan las obras, la comunidad artística y la población en general esperan con ansias la concreción de este ambicioso proyecto.
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