El impacto del clima en México se ha vuelto una preocupación creciente, especialmente después de que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) reportara que febrero de 2026 se posicionó como el cuarto mes más seco desde 1941 y el más cálido desde 1953. Esta situación ha traído consigo un déficit de lluvia dramático y temperaturas que han superado los promedios históricos, dejando a los especialistas en alerta.
Rafael Trejo Vázquez, gerente de Meteorología y Climatología del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), destacó durante una reciente sesión informativa que a nivel nacional se registraron apenas 6.9 milímetros de precipitación en febrero, lo que representa un déficit de 11.8 milímetros—equivalente a un 63.1% por debajo del promedio entre 1991 y 2020. Además, señaló que entre el 1 de enero y el 1 de marzo se han acumulado 32.9 milímetros, marcando un 24% menos que el promedio.
El mes de febrero cerró con una temperatura media de 19.6 grados Celsius, 1.3 grados por encima del promedio histórico. Este incremento se debe, en parte, a un sistema anticiclónico que ha abarcado gran parte del país, llevando las temperaturas a valores superiores a 35 grados Celsius en diversas regiones, incluyendo estados del Pacífico, noreste y la Península de Yucatán. De hecho, el 27 de febrero se registraron 42 grados Celsius en Ojinaga, Chihuahua, superando el récord previo de 39.9 grados. Al día siguiente, el 1 de marzo, Sonora también rompió un récord con 41.9 grados Celsius, sobrepasando el anterior máximo de 40.9 grados.
A medida que las condiciones climáticas extremean, el estado de los recursos hídricos del país es igualmente preocupante. Según el informe del 2 de marzo de 2026, las 210 principales presas del país almacenaban un total de 78,688 millones de metros cúbicos, un 63% de su capacidad máxima, pero 3% por debajo del promedio histórico para esta fecha, lo que equivale a un déficit de 2,785 millones de metros cúbicos. De estas presas, 13 superaban el 100% de su capacidad, mientras que 54 estaban por debajo del 50%.
El uso sostenible de estos embalses es crucial, especialmente considerando el contrastante panorama del año hidrológico que va del 1 de octubre de 2025 al 1 de marzo de 2026, donde se contabilizaron 163.2 milímetros de lluvia, también por debajo de la media.
Estos datos, reportados hasta el 2 de marzo de 2026, son un claro recordatorio de la creciente amenaza del cambio climático y la urgente necesidad de políticas adecuadas para enfrentar los retos hídricos y térmicos que enfrenta México. Con un historial de récords que sigue rompiéndose, la situación requiere atención inmediata y un enfoque proactivo para mitigar los efectos adversos del clima.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


