Un hito en la conservación del arte contemporáneo ha sido alcanzado con la reciente limpieza de la célebre obra de Bridget Riley, Hesitate, en la Tate Britain de Londres. Este innovador proceso, llevado a cabo por un equipo de conservación, marcó la primera vez que se somete a tratamiento esta pintura emblemática del arte óptico, creada en 1964. La intervención se realizó bajo el ámbito de Greenart, un proyecto internacional de investigación que se centra en desarrollar soluciones de limpieza sostenibles para el patrimonio cultural.
La obra, con su intrigante diseño de manchas grises sobre un fondo blanco que evoca un movimiento casi acuático, había permanecido en la lista de obras pendientes de conservación durante un tiempo. Anteriormente, la limpieza se limitaba a la eliminación del polvo debido a la preocupación sobre el uso de métodos tradicionales de limpieza, como el “swab rolling”, que implican el uso de solventes que podrían dañar las pinturas de casa preferidas por Riley en las décadas de 1960, época en la que creó algunas de sus piezas más memorables.
La aplicación de novedosos hidrogeles, desarrollados por el coordinador del proyecto Greenart, el Centro de Ciencia de Colloides y Superficies en Florencia, ha permitido garantizar la seguridad de la limpieza. A diferencia de las técnicas convencionales, estos hidrogeles eliminan la necesidad de ejercer presión sobre la superficie, lo cual es crucial para las superficies vulnerables de las pinturas de Riley.
La Tate también aprovechó la oportunidad para investigar las pinturas de acetato de polivinilo utilizadas en obras de otros artistas de mediados del siglo XX, como Sidney Nolan y Kenneth Noland. Esta investigación se justificó, considerando que la colección del museo contiene una cantidad significativa de obras que emplean este tipo de pintura. La conservadora principal de Tate, Bronwyn Ormsby, destacó que, si bien han dedicado mucho tiempo a la conservación de acrílicos y óleos modernos, el estudio de las pinturas de acetato de polivinilo había sido relativamente escaso.
Los avances en la tecnología de los hidrogeles, que algunos consideran una revelación dentro del ámbito de la conservación, se originaron en un proyecto anterior llamado Nanorestart, que fue de 2015 a 2018 y permitió limpiar la icónica obra Whaam! de Roy Lichtenstein utilizando Peggy 6, un hidrogel a base de alcohol polivinílico. Esta nueva materia prima ha permitido a los conservadores desarrollar metodologías para asegurar que estas aplicaciones sean seguras.
La continuidad del proyecto Greenart, financiado a través de Horizon Europe, busca no solo mejorar las técnicas de conservación sostenibles, sino también fomentar la colaboración entre instituciones culturales de diferentes partes del mundo, incluyendo el Museo del Condado de Los Ángeles y la Colección Peggy Guggenheim. Recientemente, se unió a este esfuerzo la reconocida empresa japonesa de cosméticos Shiseido, lo que promete ampliar las fronteras del avance en la limpieza delicada de obras de arte.
Mientras tanto, Fall, otra obra de Riley, se exhibe actualmente hasta el 7 de junio, aunque aún se desconoce cuándo volverá a estar disponible Hesitate. La prominencia y popularidad de estas obras hacen que su adecuada conservación sea una prioridad esencial para los museos y las instituciones dedicadas al arte. A medida que avanza la ciencia de la conservación, el campo del arte se beneficia enormemente de innovaciones que permiten preservar obras maestras para las generaciones futuras.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


