Los cuerpos de dos trabajadores sinaloenses de la minera Vizsla Silver han sido identificados el miércoles, en un contexto de creciente violencia relacionada con el crimen organizado en Sinaloa. En enero, diez empleados de esta compañía canadiense fueron secuestrados por un grupo vinculado al poderoso Cártel de Sinaloa, en el municipio de Concordia. Hasta ahora, las familias han logrado identificar a siete de los mineros, mientras que aún no hay información sobre el paradero de otros tres.
Roque Vargas, primo de una de las víctimas, Javier Guillermo Vargas Valle, quien tenía 40 años y era originario de Concordia, expresó su dolor y frustración: “Tu pecado fue ser honesto y trabajar por tu familia, querido primo”. Vargas Valle, cuyo cuerpo fue hallado en una de las fosas clandestinas en El Verde, un pueblo situado a solo 45 kilómetros del turístico Mazatlán, fue secuestrado el 23 de enero junto a otros nueve compañeros.
Los demás mineros eran José Ángel Hernández Vélez, de 38 años; Francisco Antonio Esparza Yáñez, de 65; José Manuel Castañeda Hernández, de 35; Saúl Alberto Ochoa Pérez, de 35; Antonio de la O Valdez, de 30; Ignacio Aurelio Salazar Flores, de 37; José Antonio Jiménez Nevárez, de 32; Javier Emilio Valdez Valenzuela, de 40; y Miguel Tapia Rayón, de 40. De los diez secuestrados, la Fiscalía de Sinaloa informa que solo dos eran originarios del estado.
Vargas Valle, que trabajaba como guardia de seguridad en el fraccionamiento La Clementina, tenía la tarea de garantizar la seguridad de los ingenieros durante las labores de exploración. Sin embargo, su protección fue insuficiente frente a los hombres armados que llegaron a llevarse a todos los trabajadores.
La investigación está a cargo de la Fiscalía General de la República, quien ha clasificado el caso como consecuencia del crimen organizado. Omar García Harfuch, secretario de Seguridad federal, indicó que las autoridades sospechan que los criminales, pertenecientes al grupo conocido como los Chapitos, confundieron a los trabajadores con integrantes de una facción rival leal a Ismael “El Mayo” Zambada. El expediente incluye las desapariciones y los homicidios de los mineros, así como su posterior entierro en fosas clandestinas.
El operativo para encontrar a los trabajadores ha sido exhaustivo, con más de 1.000 militares, incluidas fuerzas especiales, que han revisado comunidades y pueblos como Pánuco y Copala, áreas marcadas por el miedo y la violencia. Hasta el momento, la detención de cuatro jóvenes ha llevado a las autoridades a creer que admitieron haber participado en el secuestro y asesinato de los mineros, supuestamente como un mensaje para sus rivales.
No obstante, esta versión ha sido cuestionada por los habitantes de las comunidades cercanas, quienes destacan que la confusión fue improbable en un lugar con abundantes logotipos de la empresa Vizsla Silver. Posteriormente, se encontraron varias fosas clandestinas en El Verde, donde se exhumaron cuerpos de cinco personas más, aunque no se ha determinado su vinculación con la minera.
Este episodio se inserta en el contexto de una guerra violenta por el control territorial en Sinaloa, exacerbada por la fragmentación de los grupos criminales tras la caída de “El Mayo” Zambada en otoño de 2024. La inseguridad y el clima de terror han llevado a muchas familias a abandonar su hogar, dejando comunidades enteras sumidas en el dolor y la incertidumbre.
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