En la sociedad contemporánea, el eco de la frase “con Franco esto no pasaba” resuena con frecuencia, llevando a muchos a una reflexión sobre el pasado de España. Sin embargo, una mirada atenta revela que esta expresión, que evoca nostalgia, se desmorona frente a la realidad de las libertades civiles que fueron sistemáticamente cercenadas durante la dictadura franquista, que se extendió por casi cuatro décadas.
Bajo el régimen de Franco, las libertades más básicas y esenciales eran prácticamente inexistentes. Como apunta un análisis reciente, los ciudadanos no podían elegir libremente qué leer, qué películas ver, o en última instancia, cómo vivir sus vidas. Las restricciones culturales eran severas, y la censura se mantuvo vigente hasta finales de los años 70, cuando la democracia empezó a abrir nuevas puertas. Por ejemplo, el derecho a elegir tus lecturas y el acceso a una amplia gama de expresiones artísticas jamás se hubieran imaginado en el contexto de la dictadura.
La recuperación de la autonomía en la vida privada es otro gran logro de la democracia española. El divorcio, un derecho permitido en el día de hoy, estuvo prohibido hasta 1939 y su regreso no se produjo hasta 1981, tras años de debates y luchas sociales. La libertad afectiva es, sin duda, un avance significativo; hoy en día, cada persona puede amar a quien desee, mientras que durante el franquismo, tales expresiones eran reprimidas y castigadas.
Otro aspecto crítico que merece atención es el control monopólico de la información. Después de la muerte de Franco, la radio tuvo que esperar año y medio para liberarse de la obligación de conectarse con Radio Nacional de España, revelando que la censura estatal sobrevivió incluso a la figura del dictador. Finalmente, en 1977, se permitió que las emisoras privadas elaboraran sus propios informativos, marcando un giro en el panorama informativo del país.
La transformación del panorama político y social ha sido igualmente profunda. Hoy es posible defender los derechos laborales a través de sindicatos y participar activamente en la vida política sin temor a represalias. Estas organizaciones, que fueron perseguidas durante el franquismo, fueron legalizadas en la primavera de 1977, un hito que permitió al país avanzar hacia un modelo de democracia representativa, alejándose del Sindicato Vertical controlado por el Estado.
Es imperativo recordar que hay innumerables derechos y libertades que con Franco no existían. Antes de emitir juicios sobre el pasado, es fundamental reflexionar sobre los avances significativos que se han logrado desde la transición a la democracia. La democracia no se limita a un simple mecanismo de voto, sino que encarna la posibilidad de ejercer libertades que durante décadas fueron imposibles. Una revisión de la historia, acompañada de un análisis objetivo, puede servir como un importante recordatorio de lo que se ha ganado y del valor de preservar esas libertades en el presente.
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