Pocos días después de que la Corte Suprema de los Estados Unidos decidiera no reconsiderar la posibilidad de que el arte generado por inteligencia artificial reciba protección de derechos de autor, el Reino Unido se encuentra al borde de una decisión crucial respecto a la propiedad intelectual y la IA. En los últimos dos meses, el gobierno británico ha estado consultando sobre una reforma legal de sus leyes de propiedad intelectual, centrada principalmente en el impacto de la inteligencia artificial en la creatividad y el arte.
Se espera un informe de evaluación de impacto económico junto con una actualización sobre la consulta, programado para el 18 de marzo, con resultados finales que llegarán poco después. Este proceso podría tener profundos efectos en el futuro de la industria creativa en el Reino Unido, que cuenta con un valor de 124 mil millones de libras.
Entre las propuestas discutidas, se destaca una que permitiría a empresas de IA como OpenAI y Anthropic usar material protegido por derechos de autor sin la necesidad de obtener el consentimiento de sus propietarios. Esta idea ha suscitado una fuerte reacción en contra, incluyendo declaraciones del famoso músico Elton John, quien calificó a la administración británica como “perdedores absolutos” ante esta propuesta. La inquietud se ha extendido no solo entre artistas y creadores, sino también entre miembros del Parlamento.
El pasado viernes, el Comité de Comunicaciones y Digital del Parlamento publicó un informe alertando sobre el riesgo que tales propuestas representan para la vibrante industria creativa del Reino Unido. El informe insiste en la necesidad de un modelo de “opt-out” que permita a los titulares de derechos excluir sus obras del entrenamiento de modelos de IA. Asimismo, solicita mayores requisitos de transparencia para los desarrolladores de IA y fomenta herramientas que promuevan un enfoque de “licenciamiento primero” para la incorporación de contenido en los sistemas de IA.
Baroness Barbara Keeley, presidenta del comité, enfatizó en su declaración que los modelos de IA están utilizando el trabajo de los artistas sin su consentimiento. “Nuestra industria creativa enfrenta un claro y presente peligro por el uso no acreditado y no remunerado del material protegido para entrenar modelos de IA”, advirtió, señalando que fotógrafos, músicos, autores y editores están viendo cómo sus obras son alimentadas en sistemas que luego producen imitaciones que afectan sus oportunidades de empleo y ingresos.
Sin embargo, las expectativas de que el proceso de consulta resuelva rápidamente estas tensiones deben ser moderadas. El mismo viernes, un informe indicó que la cuestión del copyright podría ser “postergada” por otro año, buscando reunir más evidencias y explorar diversas opciones, en un movimiento que se está interpretando como una concesión a las protestas de los artistas.
Las empresas tecnológicas, como Alphabet, han expresado su apoyo al modelo de “opt-out”, mientras que los estudios de cine y televisión advierten que esta estrategia es injusta y constituye una “amenaza existencial” para sus operaciones. Por otro lado, expertos en medios han observado que, a pesar de la demora en nuevas regulaciones, las empresas tecnológicas probablemente saldrán beneficiadas antes que los propios artistas que deberían estar protegidos.
Esta situación plantea un escenario complejo en el que los intereses de la innovación tecnológica y la protección de la creatividad deben encontrar un equilibrio, antes de que el destino de la industria creativa británica esté comprometido.
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