El Ministerio de Cultura de Líbano ha hecho un llamado a UNESCO para que se brinde una mayor protección al patrimonio cultural del país, mientras el conflicto entre EE. UU., Israel e Irán se intensifica y afecta las fronteras del sur libanés. Este pedido fue realizado por el ministro de Cultura, Ghassan Salamé, en una conversación telefónica con el director general de UNESCO, Khaled El-Enany, donde solicitó la intervención de la agencia en defensa del patrimonio cultural libanés.
En sus declaraciones, Salamé subrayó la necesidad de que los estados vecinos y las partes beligerantes tomen medidas preventivas durante el conflicto armado, enfatizando la importancia de proteger el patrimonio cultural de Líbano y evitando que este sea un objetivo de ataques. Entre los sitios destacados en esta solicitud se encuentra el Museo Nacional de Beirut, conocido por su vasta colección que abarca miles de años de historia mediterránea, y sitios arqueológicos de gran relevancia, como Baalbek, reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, la ciudad de Anjar del siglo VIII y el Valle Sagrado (Ouadi Qadisha), uno de los primeros asentamientos monásticos cristianos.
UNESCO ha afirmado que ya apoya a Líbano, comunicando las coordenadas de los sitios de la lista del Patrimonio Mundial, así como de aquellos de importancia nacional, con el fin de evitar daños potenciales. Este apoyo se vuelve crucial en momentos donde las tensiones en la región se han agudizado, incluyendo recientes bombardeos israelíes en los suburbios del sur de Beirut, lo que ha llevado a una crisis humanitaria. Se ha reportado que decenas de miles de libaneses han abandonado las áreas del sur tras una orden de evacuación y el primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha declarado que el país enfrenta una “catástrofe humanitaria”, con muchas personas desplazadas viviendo en coches, playas o calles.
A fines de abril de 2024, UNESCO había concedido protección mejorada a 34 sitios históricos en Líbano, después de un ataque aéreo israelí que se acercó peligrosamente a las ruinas romanas de Baalbek, generando pavor e incertidumbre. Las autoridades culturales libanesas habían hecho un llamado urgente a la acción internacional, especialmente por la protección de Baalbek y Tiro, para resguardar su excepcional patrimonio. En aquel momento, la entonces directora general de UNESCO, Audrey Azoulay, prometió brindar toda la expertise y el apoyo necesario para salvaguardar este legado cultural valioso.
Con la escalada de la violencia en la región, la preocupación por la riqueza cultural de Líbano se vuelve cada vez más apremiante. La comunidad internacional está ante la oportunidad y la responsabilidad de actuar para proteger no solo a su pueblo, sino también a una herencia que es un testimonio de la historia compartida de la humanidad. La continuidad de estas encrucijadas para el patrimonio cultural de Líbano no solo afecta a su nación, sino que reverbera en el contexto global, donde la guerra y la cultura pueden cruzarse en un delicado equilibrio.
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