Los célebres presentadores británicos Ant McPartlin y Declan Donnelly, conocidos colectivamente como Ant y Dec, han logrado una orden judicial que obliga a un marchante de arte a revelar detalles sobre las transacciones de impresiones de Banksy en su colección. Esta medida forma parte de su investigación para averiguar si un intermediario se benefició de manera no autorizada en las operaciones.
El pasado 4 de marzo, un juez del Tribunal Superior determinó que existía un “buen argumento” para sospechar que podría haber existido irregularidades en las transacciones gestionadas por un consultor de arte, cuyo nombre no ha sido revelado. Este consultor fue quien ayudó a McPartlin y Donnelly a comprar, vender y prestar varias obras de su colección de arte contemporáneo.
Según documentos judiciales, los presentadores adquirieron seis impresiones de Banksy a través del consultor por un total de 736,000 dólares. De esta suma, el marchante londinense Andrew Lilley, de Lilley Fine Art Ltd., recibió 401,000 dólares por las obras, lo que deja una discrepancia de alrededor de 335,000 dólares que los presentadores ahora desean aclarar.
La orden judicial obligará a Lilley a proporcionar información sobre sus tratos con el consultor, identificado en los documentos como “X”, después de que solicitudes previas de divulgación fueran denegadas bajo el argumento de confidencialidad. Se ha informado que el consultor fue contratado con una comisión del 10% para asesorar a los presentadores en la formación de su colección, una relación que concluyó en 2021.
Los abogados de McPartlin y Donnelly instaron al tribunal a descubrir la verdad detrás de estas transacciones, las cuales incluyen la venta de una impresión de Banksy titulada Napalm. Originalmente se les había comunicado que la obra se había vendido por aproximadamente 15,000 dólares; sin embargo, luego se enteraron de que había alcanzado un precio de venta de 17,400 dólares.
Más allá de estos seis trabajos, los presentadores están buscando información relacionada con un total de 22 transacciones que involucran obras de Banksy en su colección. El juez Iain Pester autorizó la solicitud de divulgación en virtud de una Orden de Norwich Pharmacal, un mecanismo legal que permite a los tribunales obligar a terceros implicados en potenciales irregularidades a entregar información relevante.
Es importante señalar que neither Lilley ni su empresa están acusados de mala conducta. Este último expresó a la BBC que se siente “atrapado en este lío” y que creía haber adquirido las obras a precios de mercado justos, enfatizando que la disputa radica entre los presentadores y el intermediario no identificado.
Este caso también pone de relieve la constante demanda de obras de Banksy en el mercado secundario. Datos recientes del analista Artdai indican que el mercado de subastas de este artista ha crecido notablemente en las últimas dos décadas, con un índice que ha subido más de 9,000% desde los primeros benchmarks utilizados. Sin embargo, en los últimos cinco años, el mercado ha experimentado una caída de alrededor de 27%, lo que sugiere que, al menos en subastas, la popularidad de las obras de Banksy ha disminuido un tanto.
En conclusión, esta controversia pone en el centro del debate no solo las finanzas y la ética en el mundo del arte, sino también el fascinante y a menudo complejo vínculo entre celebridades y el arte contemporáneo. A medida que se desarrolla este caso, las implicaciones para el mercado del arte y para las figuras involucradas continúan siendo motivo de interés y especulación.
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