La reciente detención de Hilario “N”, conocido como “el Chihuas”, ha suscitado gran interés en el ámbito de la seguridad en México, dado que se le señala como un posible autor material del asesinato del exgobernador de Colima, Silverio Cavazos Ceballos, un crimen sombrío ocurrido el 21 de noviembre de 2010. La operación para su captura se llevó a cabo en el municipio de Parral, Chihuahua, y fue el resultado de diversas técnicas de investigación y coordinación entre la Fiscalía General de la República (FGR), la Agencia de Investigación Criminal y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
El fiscal especial en Investigación de Asuntos Relevantes de la FGR, Ulises Lara López, comunicó en una conferencia de prensa que el detenido ha sido presentado ante un juez de control. La detención se enmarca en una serie de indagatorias relacionadas con una organización criminal, en la que “el Chihuas” sería una pieza clave. Las autoridades enfatizaron que el individuo cuenta con múltiples órdenes de aprehensión derivadas de su probable participación en delitos como delincuencia organizada y homicidio, extendiéndose a varios estados, incluyendo Jalisco, Baja California y Tamaulipas.
El asesinato de Silverio Cavazos Ceballos representa un episodio trágico en la historia política de Colima, donde el exmandatario, quien gobernó de 2005 a 2009, fue baleado al salir de su hogar. Un atacante, que descendió de un vehículo, le disparó en repetidas ocasiones, provocando su traslado urgente a una clínica privada, donde finalmente falleció mientras recibía atención médica.
En el contexto de este caso, es relevante recordar que en 2018 se detuvo a otro presunto responsable, Gerardo Mendoza Chávez, relacionado con el Cártel del Milenio. Sin embargo, su historia terminó trágicamente cuando fue asesinado pocos días después dentro de prisión, lo que añade una capa de complejidad a la búsqueda de justicia en este caso.
La FGR ha reiterado que Hilario “N” será tratado conforme al principio de presunción de inocencia mientras avanzan los procesos judiciales, subrayando la importancia de garantizar los derechos del acusado en todo momento. Esta detención no solo refleja el esfuerzo de las autoridades por resolver un caso que ha permanecido abierto durante más de una década, sino que también pone de relieve el continuo desafío que representa la violencia y la delincuencia organizada en diversas regiones del país.
En este contexto, la captura de “el Chihuas” marca un paso importante en la lucha por la justicia en un caso que ha dejado una huella indeleble en la memoria colectiva de Colima, mientras la sociedad espera con interés el desenlace de este proceso judicial.
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