El conflicto en Medio Oriente ha tomado protagonismo en los últimos días, con consecuencias que trascienden fronteras y que, curiosamente, podrían beneficiar a México en el ámbito fiscal. Esta proyección proviene del análisis del BBVA México, que ha indicado que, aunque el conflicto, centrado en las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha elevado los riesgos geopolíticos y ha impulsado el precio del petróleo a niveles alarmantes, su impacto en la economía global podría ser contenido si la situación se resuelve pronto.
Carlos Serrano, economista jefe del BBVA México, precisó que, a pesar del reciente incremento de los precios del petróleo, que llegó a aproximarse a 110 dólares por barril, la respuesta de los mercados financieros ha sido relativamente moderada en comparación con episodios anteriores de crisis. Sin embargo, el economista advirtió que un conflicto prolongado podría desencadenar presiones inflacionarias más severas y afectar negativamente la salud de la economía global.
Desde una perspectiva local, Arnulfo Rodríguez, economista principal de la misma institución, destacó que en un escenario donde el conflicto se extienda por seis semanas, México podría experimentar un efecto fiscal neto favorable. Este resultado se derivaría del encarecimiento de la mezcla mexicana de petróleo, lo que contrarrestaría la posible disminución de la recaudación por el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a gasolinas.
Según Rodríguez, se estima que un aumento semanal del 14% en los precios de las gasolinas en Estados Unidos podría traducirse en una pérdida de ingresos cercana a 38,000 millones de pesos por concepto de IEPS. No obstante, el incremento en los precios del crudo mexicano podría generar una ganancia por exportaciones que, según sus cálculos, alcanzaría los 53,000 millones de pesos si el precio del barril se situara en torno a 75 dólares. Como resultado, se prevé que el país obtenga una ganancia neta de aproximadamente 15,000 millones de pesos en este contexto.
Serrano también subrayó que el aumento en los precios de los energéticos tendría un impacto limitado en el crecimiento de la economía mexicana, en gran medida porque el país ya es un importador neto de combustibles. Además, las cifras indican que el efecto inflacionario resultante podría ser mínimo, en parte gracias a la estrategia del Gobierno de suavizar el impacto priceando a los consumidores a través de subsidios en lugar de trasladar completamente los costos incrementados.
Sin embargo, no todo es positivo. La mayor preocupación radica en el gas natural, clave para la industria mexicana, pues un aumento sostenido en su precio podría obstaculizar la recuperación del sector manufacturero y, en consecuencia, la creación de empleo formal. En este contexto, la situación económica en México refleja una vez más las complejas interrelaciones entre los acontecimientos internacionales y las dinámicas locales.
En resumen, el conflicto en Medio Oriente, aunque desafiante y lleno de incertidumbres, ofrece a México una oportunidad inesperada en medio de la volatilidad, siempre y cuando la situación no se prolongue más de lo esperado.
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