La investigación sobre las obras de arte falsificadas del renombrado artista ojibwe Norval Morrisseau, fallecido en 2007, ha dado un nuevo giro inesperado que ha retrasado la sentencia del estafador de arte condenado, Jeff Cowan. Este escándalo, que ha expuesto conflictos familiares y explotaciones indígenas en el mercado del arte, se ha visto sacudido por las acusaciones del abogado de Cowan, quien sostiene que la herencia de Morrisseau pudo haber estado involucrada en las falsificaciones.
Cowan, quien fue declarado culpable el pasado noviembre por vender cuatro obras falsas de Morrisseau, ahora se encuentra defendido por Nathan Gorham, un abogado de defensa criminal, en una audiencia de sentencia celebrada en Barrie, Ontario. Durante este proceso, se generó tensión cuando el abogado de la herencia, Jason Gratl, amenazó con emprender acciones por difamación si la defensa cuestionaba la conducta de los representantes de la herencia, lo cual es inusual dado que los abogados normalmente gozan de privilegios absolutos para explorar cualquier cuestión durante la defensa.
En respuesta, Gorham presentó una solicitud para que se reconociera un privilegio absoluto en las acciones de la defensa. En un desarrollo notable, el experto en fraude artístico Jonathan Sommers, tras 17 años de investigaciones sobre el caso, proporcionó un affidavit que sugiere que miembros de la familia Morrisseau han estado implicados en la creación y difusión de las falsificaciones. Tal documento plantea serias dudas acerca de si los hijos de Morrisseau y otros miembros de la herencia han obtenido beneficios, directa o indirectamente, a partir del mercado de obras fraudulentas.
La situación se complica aún más por el trasfondo familiar: Morrisseau había estado alejado de su familia al momento de su muerte y había dejado su herencia a Gabe Vadas, su cuidador. Los hijos de Morrisseau fundaron la Morrisseau Family Foundation en 2009 y reclamaron derechos de autor sobre su obra, a pesar de que la legalidad de esos derechos es cuestionable. Este conflicto ha culminado en la creación reciente de Norval Morrisseau Estate Limited por Vadas, quien ahora lidera un nuevo esfuerzo para proteger el legado del artista.
Sumado a todo esto, las dudas sobre la veracidad de las declaraciones de impacto de las víctimas llevaron a Dingle y Vadas a retirarlas. Gorham argumentó que la amenaza de Gratl genera una distracción y un posible conflicto de intereses en el procedimiento judicial. La juez del tribunal superior, Laura Bird, expresó su preocupación por la carta de Gratl y dio a este un plazo de una semana para responder. Mientras tanto, la continuación de la sentencia se prevé para finales de abril, aunque el impacto de esta nueva controversia sigue siendo incierto.
Por si fuera poco, Zemanovich reveló que, a pesar de que la estafa ha sido confirmada, la herencia no ha tomado acciones legales contra aquellos involucrados en la emisión de obras falsas. Esto ha generado un estancamiento legal que amenaza con complicar aún más las relaciones familiares y la imagen del legado artístico de Morrisseau.
A medida que el caso avanza, el espectro de un conflicto interno entre los representantes de la herencia y los investigadores de fraude artístico se dibuja más groseramente. La batalla legal no es solo sobre el futuro de los trabajos del artista, sino también sobre la integridad de su legado y el estudio de la autenticidad en el mundo del arte contemporáneo. La comunidad artística y los aficionados al arte aguardan atentos el desenlace de este complejo y oscuro capítulo.
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