A pesar del incremento en la deuda pública de algunas entidades federativas al cierre de 2025, los estados mexicanos han mantenido una situación de sostenibilidad financiera, gracias a los beneficios de la Ley de Disciplina Financiera. Esta normativa, que entró en vigor en abril de 2016, ha permitido que 31 de las 32 entidades con obligaciones financieras sean calificadas en semáforo verde, lo que indica un nivel de endeudamiento sostenible. La única excepción es Tlaxcala, que no tiene contratos de financiamiento.
Desde el segundo trimestre de 2025, esta tendencia se ha mantenido, con tres trimestres consecutivos en los que todos los estados se encuentran en semáforo verde. Esta mejora notable en la sostenibilidad de la deuda nace de un marco legal que regula de manera estricta la gestión de recursos a nivel estatal y municipal, promoviendo así el uso responsable de la deuda y la transparencia en las finanzas públicas.
Análisis del Sistema de Alertas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) revela que en 2016, 10 entidades estaban en semáforo amarillo, lo que indica un nivel de endeudamiento en observación. En ese momento, solo Coahuila presentaba un endeudamiento elevado, o semáforo rojo. Estas cifras ponen de manifiesto la efectividad de la ley en la regulación de las finanzas estatales.
El Sistema de Alertas emplea tres indicadores para medir el endeudamiento de las entidades: la relación entre la deuda pública y los ingresos de libre disposición, el servicio de la deuda sobre el mismo parámetro y las obligaciones a corto plazo en comparación con los ingresos totales. Cada uno de estos indicadores ayuda a categorizar el nivel de endeudamiento en sostenible, en observación o elevado, permitiendo una supervisión efectiva de las finanzas estatales.
Vale la pena destacar que, a pesar de que la deuda pública ha aumentado en estados como Tabasco (un 59.9% a tasa anual real) y Aguascalientes (26.6%), la mayoría de los estados siguen en semáforo verde. Por otro lado, Querétaro, Hidalgo y Guanajuato han mostrado caídas significativas en sus niveles de deuda.
Al cierre de 2025, la deuda total de las entidades federativas alcanzó 686,519 millones de pesos, lo que representa una disminución anual del 1.6% real. Los estados con mayores montos de deuda son Nuevo León, Ciudad de México y Estado de México, mientras que aquellos con los saldos más bajos son Hidalgo, Campeche, Baja California Sur y Querétaro, todos con menos de 2,500 millones de pesos.
Sin embargo, el análisis revela señales de alarma en dos de los tres indicadores del Sistema de Alertas. En el indicador del servicio de deuda y obligaciones, cinco estados se encuentran en semáforo amarillo, incluyendo Durango y Nuevo León, lo que sugiere que, aunque la sostenibilidad es evidente, ciertos aspectos aún requieren atención. Guerrero también se ubicó en amarillo en el parámetro de obligaciones a corto plazo.
Esta constatación exige un monitoreo continuo y una gestión adecuada para asegurar que la sostenibilidad financiera no solo se mantenga, sino que se fortalezca en los próximos años. El reto persiste, y la responsabilidad de cada entidad es crucial para continuar con esta tendencia positiva en la administración de sus recursos.
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