La inquietud por la producción de aguacate y frutos rojos en México ha cobrado relevancia en el discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha subrayado los retos asociados a la deforestación y el cumplimiento del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este asunto se abordó en una iniciativa presentada recientemente ante el Senado para implementar el Certificado Laboral para la Agroexportación.
Durante su intervención, Sheinbaum destacó que el éxito en la exportación de estos productos ha conllevado crecientes preocupaciones, especialmente en el mercado internacional. Los compradores no solo demandan trazabilidad laboral y mejores condiciones de trabajo, sino que también están cada vez más atentos al impacto ambiental de la agricultura, particularmente en lo que respecta a la deforestación. La presidenta enfatizó la necesidad de adoptar prácticas sostenibles que garantizan tanto la protección de los ecosistemas como el uso responsable de los recursos naturales.
La agroindustria se ha consolidado como uno de los sectores clave para el desarrollo económico de México. La producción de aguacate y frutos rojos, que incluye fresas, frambuesas, zarzamoras y arándanos, representa un pilar estratégico del comercio exterior mexicano. El aguacate, en particular, ha mantenido a México a la cabeza del mercado global, generando más de 300,000 empleos directos e indirectos, sobre todo en estados como Michoacán y Jalisco. Este cultivo ha contribuido a exportaciones anuales que superan los 3,500 millones de dólares, fortaleciendo la balanza comercial y dinamizando la economía regional.
Sin embargo, el panorama no está exento de desafíos. La producción de aguacate en Michoacán experimentó una disminución del 1% en 2024, atribuida a condiciones climáticas adversas y al endurecimiento de regulaciones que imponen multas a los huertos ubicados en tierras deforestadas. Por otro lado, en 2023, los frutos rojos lograron una producción de 1.15 millones de toneladas, destacándose Michoacán en este contexto con 658,969 toneladas producidas.
En el plano internacional, las fresas frescas de invierno originarias de México han entrado en el radar de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (USITC), que en enero de 2026 inició la fase preliminar de una investigación antidumping a solicitud de la asociación Productores de Fresa para el Comercio Justo.
Los datos del Sistema Nacional de Monitoreo Forestal, que indican que entre 2001 y 2024 se ha perdido un 21.99% del ecosistema forestal del país, resaltan la presión que la expansión agrícola ejerce sobre estos ecosistemas. Esta tendencia es alarmante y se ve agravada por las debilidades en los mecanismos de control del uso del suelo y las prácticas agrícolas insostenibles que prevalecen.
Los productos agrícolas, en particular el aguacate y los frutos rojos, enfrentan una demanda creciente en mercados que valoran no solo la calidad, sino también el cumplimiento de estándares laborales y ambientales. La propuesta de Sheinbaum busca asegurar un marco normativo que fomente prácticas agrícolas éticas y sostenibles, en un contexto donde la producción incumple a menudo con las expectativas internacionales.
Con la agroindustria como columna vertebral de la economía mexicana, es crucial que se implementen medidas que prioricen la sostenibilidad y el bienestar de los trabajadores. La formalización del empleo agrícola y el acceso a la seguridad social son pasos necesarios hacia un futuro más equitativo y respetuoso con el entorno natural. La agroexportación no solo es vital para el desarrollo económico, sino también para construir un país que valore su recurso más preciado: su biodiversidad.
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