La atención médica en México se enfrenta a serios cuestionamientos tras una reciente determinación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). En un trágico incidente en Tamaulipas, se reveló que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) violó el derecho a la vida de un adulto mayor al mantenerlo en una espera inadmisible de seis días para un traslado médico. Este tiempo de espera terminó en un desenlace fatal para el paciente, lo que ha llevado a la CNDH a emitir la Recomendación 7/2026, evidenciando una clara negligencia en el Hospital General de Zona número 11.
La investigación resalta que el hospital no solo falló en proporcionar el debido tratamiento médico adecuado, sino que también administró tratamientos anticoagulantes sin confirmar previamente el tipo de accidente cerebrovascular que sufrió el paciente, lo que complicó aún más su condición. La CNDH ha responsabilizado al IMSS no solo por la muerte del adulto mayor, sino también por no gestionar adecuadamente recursos subrogados ante la falta de especialistas en neurocirugía, lo que refleja omisiones graves en el manejo de la atención urgente.
Entre las acciones que se exigen al IMSS para remediar esta situación, se encuentra la necesidad de ofrecer una compensación adecuada y atención integral a los familiares afectados. Además, se solicita la provisión de servicios psicológicos y tanatológicos prioritarios, en un esfuerzo por aliviar el impacto emocional que ha generado esta tragedia.
Otro aspecto crucial de la recomendación es la capacitación del personal médico en los principios de derechos humanos y trato digno, especialmente en el área de Urgencias. La CNDH ha enfatizado que la falta de personal médico no exime a la institución de su responsabilidad de garantizar la vida y la salud de sus pacientes, particularmente de aquellos en situaciones vulnerables, como los adultos mayores.
La respuesta del IMSS no se ha hecho esperar. La Coordinación de Atención a Quejas y Casos Especiales ha confirmado la recepción de dicha recomendación y ha manifestado su disposición para cooperar. Sin embargo, se establece un plazo perentorio para que el Instituto presente pruebas de cumplimiento de las medidas exigidas.
Las acciones que deberá seguir el IMSS incluyen aceptar formalmente la recomendación, nombrar a funcionarios responsables de implementar las medidas necesarias y verificar que el personal haya recibido la formación técnica y ética correspondiente. Estas directrices apuntan a evitar que situaciones similares se repitan en el futuro y a garantizar que todos los pacientes reciban la atención que merecen.
A medida que el IMSS navega por este proceso, la supervisión de la CNDH es esencial para asegurar que no ocurran más omisiones en la atención médica, particularmente en la gestión de traslados prioritarios. La espera por respuestas adecuadas y acciones concretas será fundamental para restaurar la confianza de la población en el sistema de salud.
Esta situación, acontecida en marzo de 2026, representa un llamado urgente a la reflexión sobre el estado actual del sistema de salud en México y la imperante necesidad de mejorar la atención y el trato a los pacientes, especialmente a aquellos más vulnerables.
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