A partir del lunes 16 de marzo de 2026, México y Estados Unidos darán inicio a la primera ronda de conversaciones para la revisión conjunta del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC). Esta primera instancia fue anunciada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, quien junto a Jamieson Greer, responsable de la Representación Comercial de Estados Unidos, establecieron esta fecha en un encuentro realizado el 5 de marzo.
Desde el anuncio, las reacciones en el sector económico han sido inmediatas. Tanto el gobierno, liderado por Claudia Sheinbaum, como los empresarios mexicanos han manifestado su apoyo a este primer encuentro, al tiempo que han reiterado sus preocupaciones e intereses respecto a la revisión del tratado.
El gobierno de México está decidido a construir una relación con Estados Unidos que se mantenga libre de aranceles unilaterales y cambios frecuentes, centrándose en un enfoque de largo plazo. Durante 2025, México realizó consultas con al menos 30 sectores productivos para recoger sus inquietudes y propuestas. Entre las demandas más destacadas está la eliminación de los aranceles vigentes, la revisión del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida y la implementación de reglas de origen más flexibles.
La presidenta Claudia Sheinbaum señaló que la prioridad de México en esta revisión del T-MEC será eliminar los aranceles impuestos a productos que cumplen con las estipulaciones de las reglas de origen. Estados Unidos, por su parte, ha insistido en dos temas principales para las discusiones: el cumplimiento de estas reglas y el fortalecimiento de las cadenas de suministro en América del Norte.
Expertos en economía han identificado 12 preocupaciones por parte de México, que abordan lo que consideran violaciones o interpretaciones erróneas del T-MEC, y que serán un foco en las conversaciones formales con Estados Unidos.
Entre los temas a discutir en esta primera ronda se destacan la renovación de los aranceles a la importación de acero de países asiáticos, el impacto de los precios de energéticos en la inflación, y el posible endurecimiento de las reglas de origen, especialmente en sectores como la industria automotriz, del acero y aeronáutica. Adicionalmente, la electrónica y las cadenas vinculadas a los semiconductores se han definido como sectores estratégicos para mejorar la resiliencia regional frente a vulnerabilidades externas.
Otro de los puntos de atención será la creación de un Certificado Laboral para la Agroexportación, en medio de preocupaciones sobre la producción de aguacate y frutos rojos en México, relacionada con la deforestación.
En el ámbito trilateral, se anticipa que México y Canadá inicien conversaciones bilaterales sobre la revisión del T-MEC en mayo, con la intención de mantener la estructura del tratado y abordar las asimetrías en su aplicación. Esta intención coincide con la revisión bilateral que México y Estados Unidos comienzan este lunes, y que se enmarca en el complicado contexto de aranceles impuestos durante administraciones anteriores.
A medida que se avanza en este proceso, se espera que los diálogos sirvan no solo para aclarar diferencias, sino también para establecer un enfoque más colaborativo en el comercio de América del Norte, en un momento donde los conflictos geopolíticos obligan a los países a articular respuestas conjuntas.
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