Blue shields ahora resguardan 34 sitios arqueológicos en el Líbano, en un esfuerzo por proteger el patrimonio cultural del país, en medio de un conflicto que ha visto intensificarse los ataques aéreos y terrestres por parte de Israel. Esta decisión fue anunciada el pasado domingo por el Ministerio de Cultura del Líbano, que busca hacer cumplir los acuerdos internacionales referentes a la protección de propiedades culturales durante tiempos de guerra.
El Ministro de Cultura, Ghassan Salameh, declaró a la Agencia Nacional de Noticias del Líbano que esta medida se alinea con la Convención de La Haya de 1954, la cual estipula la obligación de salvaguardar el patrimonio cultural —incluyendo monumentos y obras de arte— de la destrucción durante los conflictos armados. “El ministerio no se quedó de brazos cruzados”, afirmó Salameh, quien contactó directamente al Director General de la UNESCO, Khaled Anani, en el primer día del conflicto para asegurar el cumplimiento de la convención por todas las partes involucradas.
Los escudos azules han sido instalados en los sitios arqueológicos para indicar que estos están bajo la protección de la comunidad internacional. Salameh explicó que esta acción tiene como objetivo que los agresores sean conscientes de estos lugares y respeten la convención que los protege.
Cabe recordar que, en 2014, 34 sitios históricos habían recibido protección mejorada por parte de la UNESCO, justo después de un ataque aéreo israelí cerca de Baalbek, un complejo de templos romanos incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Esta decisión fue tomada en una sesión de emergencia del Comité para la Protección del Patrimonio Cultural en caso de Conflicto Armado, a la que asistió el asesor de la UNESCO de Líbano. Sin embargo, Salameh aseguró que aún quedan varios sitios culturales libaneses fuera del alcance de esta protección.
La información revela que la reciente escalada del conflicto estadounidense-israelí-iraní ha afectado al sur del Líbano, donde se han reportado daños en espacios culturales y áreas patrimoniales. Por ejemplo, el sitio arqueológico de Al-Bass en Tiro ha sufrido daños, así como 11 bibliotecas públicas en el país, de las cuales tres fueron completamente destruidas y otras diez sufrieron daños parciales.
La UNESCO ha indicado que está apoyando al Líbano, comunicando a todas las partes involucradas las coordenadas geográficas de los sitios en la lista de Patrimonio Mundial, así como de aquellos de importancia nacional, con la esperanza de prevenir daños adicionales a este invaluable legado cultural.
Esta situación, marcada por la tensión y el compromiso con la preservación del patrimonio, resalta una realidad paralela: mientras los conflictos cambian drásticamente el paisaje físico del Medio Oriente, la protección de la cultura y la historia de los pueblos se convierte en una de las batallas más cruciales en este contexto.
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