La controversia entre la cultura del copyright y el avance de la inteligencia artificial se intensifica con la reciente demanda presentada por la Enciclopedia Británica y su filial Merriam-Webster contra OpenAI, la empresa detrás del popular chatbot ChatGPT. El caso, argumentado en un tribunal federal de Manhattan, sostiene que OpenAI utilizó indebidamente una vasta cantidad de contenido de Britannica para entrenar sus modelos de lenguaje, sin el debido permiso.
La enciclopedia, en su demanda presentada el 14 de marzo de 2026, alega que OpenAI accedió a cerca de 100,000 artículos de su plataforma, generando así una competencia desleal. Según los representantes de Britannica, el chatbot no solo ofrece respuestas a las preguntas de los usuarios utilizando información de esa enciclopedia, sino que también “canibaliza” su tráfico web al producir resúmenes que pueden sustituir la visita a sus páginas. La demanda destaca que ChatGPT puede reproducir secciones “casi literales” de las entradas de Britannica y sus definiciones, lo que desvirtúa el propósito de la enciclopedia y aleja a los usuarios de su contenido original.
OpenAI, respaldada por Microsoft, ha respondido a estas alegaciones defendiendo su práctica. Un portavoz de la empresa aseguró que su modelo se entrena con datos de dominio público y que basa sus operaciones en un uso legítimo del contenido, lo que ha suscitado un debate considerable sobre lo que constituye la “utilización justa” en el ámbito de la inteligencia artificial.
Este litigio no es un caso aislado; en los últimos años, numerosas demandas han surgido de autores, artistas y medios de comunicación contra empresas tecnológicas que supuestamente han utilizado su contenido para entrenar sistemas de inteligencia artificial sin consentimiento. La disputa entre Britannica y OpenAI destaca la tensión creciente entre el copyright y la innovación en el campo de la IA, que muchos promotores argumentan se apoya en la transformación de materiales protegidos en nuevos formatos.
Britannica no es ajena a estas acciones legales: el año pasado, presentó una queja similar contra Perplexity AI, una startup de inteligencia artificial, y la batalla legal sigue su curso. En la demanda actual, la enciclopedia busca no solo una compensación económica, cuya cifra no ha sido especificada, sino también una orden judicial que detenga la supuesta infracción.
Mientras este caso se desarrolla, las empresas de inteligencia artificial continúan defendiendo su trabajo, argumentando que estas tecnologías traen nuevas oportunidades de innovación y acceso a la información. Sin embargo, el resultado de la demanda de Britannica podría sentar un precedente importante en la manera en que los contenidos protegidos son utilizados en el entrenamiento de modelos de IA, marcando el rumbo del desarrollo tecnológico en un terreno cada vez más complejo y disputado.
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