En enero de 2026, la actividad industrial en México experimentó un retroceso del 1.1% en comparación con diciembre del año anterior, poniendo fin a la lenta recuperación que se había evidenciado al cierre del 2025. Esta información proviene del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), que además reportó una leve contracción interanual del 0.1% en el Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI).
El descenso mensual fue generalizado, afectando a los cuatro sectores fundamentales de la actividad industrial. Destacó especialmente el sector de electricidad, gas y agua, que sufrió una caída del 1.9% aunque con un aumento del 1.0% en el ámbito anual. Por su parte, la minería, la construcción y la manufactura también mostraron retrocesos del 1.1%.
La situación de la construcción es digna de mención, ya que había desempeñado un papel clave en la reactivación industrial al finalizar el 2025. Este sector, que incluye tanto edificación como obras de ingeniería civil, había tenido un resurgimiento durante los últimos meses de 2025, impulsado por proyectos ferroviarios gubernamentales en regiones como el Bajío y el norte del país. Sin embargo, en enero, la edificación y las obras de ingeniería civil experimentaron disminuciones del 2.0% y 0.7%, respectivamente.
La manufactura, columna vertebral de la actividad industrial mexicana, ha presentado dos meses consecutivos de descenso, afectando a 12 de las 21 ramas de actividad bajo monitoreo del IMAI. Entre los retrocesos más significativos se encuentran los derivados del petróleo con una caída del 11.1%, seguido de las industrias metálicas básicas que reportaron un -7.0%. También se vieron perjudicadas áreas como insumos textiles y acabado (-3.9%), fabricación de equipo de transporte (-2.5%) y prendas de vestir (-2.1%).
Es importante recordar que en 2025, la actividad industrial ya había sufrido una contracción del 1.3%, marcando así dos años de retroceso continuo, una tendencia no vista desde la crisis de 2008-2009, excluyendo el periodo de 2019-2020. En este contexto, todos los componentes de la actividad industrial mostraron debilidad, con la minería cayendo un 6.5% y la electricidad, gas y agua descendiendo un 0.3%.
Este panorama plantea desafíos significativos para la economía mexicana y requiere atención estratégica por parte de las autoridades y el sector empresarial, a medida que nos adentramos en un nuevo año lleno de incertidumbres.
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