Las empresas en México están dando un paso significativo en la integración de herramientas de inteligencia artificial generativa en sus operaciones. Según un reciente informe, el gasto promedio por empresa ha crecido un notable 139% entre 2024 y 2026, posicionando a México como el segundo mercado más dinámico de la región, justo detrás de Brasil y superando a Colombia.
Este crecimiento se deriva de un análisis de más de 5,000 suscripciones activas a herramientas de IA adquiridas mediante tarjetas corporativas. Se observa una clara transición en el uso de estas herramientas: el mercado mexicano está pasando de licencias individuales a aplicaciones más amplias que involucran un mayor volumen de datos y costos de cómputo. La inteligencia artificial, que antes se consideraba una suscripción aislada, ahora es un gasto operativo fundamental en el centro de los negocios.
El informe también revela que OpenAI acapara un impresionante 74.97% de la cuota del mercado corporativo en México, mientras que competidores como Anthropic y Cursor cuentan con participaciones mucho más pequeñas, del 7.66% y 7.55%, respectivamente. Esto indica un ecosistema con una alta concentración en el uso de grandes modelos de lenguaje, limitando la diversidad de proveedores en el mercado.
Los hallazgos muestran que un 20.5% de las empresas de mediano tamaño y un 19.3% de las grandes ya utilizan inteligencia artificial, en comparación con el 11.3% de las pequeñas y medianas. Este contraste sugiere que las organizaciones más grandes tienen mayores recursos y capacidades para validar y adoptar nuevas tecnologías. Dentro de los sectores, el software y la tecnología lideran la adopción con un 20%, seguidos por servicios religiosos y ONG, comunicación y medios, y servicios financieros.
Con un 85% de los líderes empresariales considerando la inteligencia artificial como una prioridad estratégica en los próximos 18 meses, las proyecciones son claras: el 44% de las empresas planea aumentar sus inversiones en más del 20% para 2026. Este entusiasmo refleja un cambio de paradigma; las discusiones han pasado de si vale la pena invertir en IA a en qué áreas específicas se debe asignar el capital.
El creciente gasto promedio por empresa subraya no solo una mayor aceptación de tecnologías de inteligencia artificial, sino también una reconfiguración de los presupuestos tecnológicos hacia plataformas que prometen agilidad y eficiencia. La adopción de IA ya no es solo una tendencia; es una estrategia transformadora que busca optimizar operaciones y mejorar la competitividad en un entorno cada vez más digital y exigente.
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