El Banco de Canadá (BoC) decidió el 18 de marzo de 2026 mantener su tasa de interés de referencia en 2.25%. Esta decisión marca la tercera ocasión consecutiva en que la entidad opta por no alterar las tasas, en medio de la incertidumbre generada por la guerra en Medio Oriente. La reciente escalada de tensiones, particularmente los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha suscitado preocupaciones sobre un eventual aumento de la inflación que podría obligar al banco a reconsiderar su postura.
El gobernador del BoC, Tiff Macklem, advirtió a los medios que el conflicto en curso incrementará los precios de la energía, lo que afectará no solo el bienestar de los consumidores, quienes ya han notado un incremento en los precios de los combustibles, sino también a la economía en su conjunto. “Sabemos que la inflación va a subir a corto plazo. Todos hemos llenado el depósito de nuestro coche, todos hemos visto los precios en las gasolineras”, expresó Macklem.
Si bien Canadá se beneficia como exportador neto de petróleo y gas natural, el impacto del cierre del Estrecho de Ormuz podría ser contradictorio. Aumentará los ingresos para algunas empresas, pero también tendrá repercusiones negativas en otros sectores económicos, como la agricultura y la manufactura, que dependen de materias primas que transitan por esa vía marítima crítica.
Macklem subrayó que el banco central está dispuesto a evaluar cuidadosamente los efectos inmediatos de la guerra en sus decisiones futuras, aunque alertó sobre el riesgo de una “inflación persistente” si el conflicto se prolonga. “Cuanto más dure el conflicto y más se extienda, mayores serán los riesgos”, advirtió.
La incertidumbre no es nueva para la economía canadiense. Durante gran parte del año pasado, las políticas comerciales del entonces presidente estadounidense, Donald Trump, habían sido identificadas como una importante fuente de inquietud. Los aranceles impuestos por Estados Unidos han tenido un efecto negativo en el crecimiento de Canadá e incrementaron el desempleo en sectores clave como el automovilístico, el siderúrgico y el del aluminio. Además, la amenaza de Trump de rescindir el Tratado de Libre Comercio de América del Norte acentúa el clima de desconfianza en el futuro económico del país.
A medida que la situación en el Medio Oriente continúa desarrollándose, el BoC se enfrenta a la difícil tarea de navegar entre las implicaciones internas y externas de estos acontecimientos, lo que inevitablemente mantendrá a los analistas y a los ciudadanos en un estado de expectación.
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