Los precios del aluminio experimentaron una caída significativa del 8% el jueves, impulsada por la rápida liquidación de posiciones alcistas por parte de los especuladores. Mientras tanto, el cobre alcanzó su mínimo en tres meses, en medio de crecientes temores de que el aumento de los precios del petróleo impacte negativamente el crecimiento económico global. Esta situación se agrava por un exceso de existencias en el mercado.
El contrato de referencia a tres meses del aluminio en la Bolsa de Metales de Londres (LME) vio una drástica caída del 8.4%, antes de ajustar un poco las pérdidas para cerrar en 3,242 dólares por tonelada, lo que representa una liquidez inesperada en un mercado que recientemente había estado bajo presión por preocupaciones relacionadas con el suministro, especialmente tras el estallido del conflicto en Medio Oriente, donde se localizan algunas de las principales fuentes de producción.
Los especuladores, que habían apostado por un aumento adicional en los precios, se vieron forzados a liquidar sus posiciones a medida que la ansiedad sobre las repercusiones de la guerra en la economía mundial se propagaba en los mercados financieros. “El mercado había estado cargado de posiciones largas y ahora se encuentra en un proceso de reducción de riesgos”, comentó Alastair Munro, un experto de la correduría Marex, subrayando la naturaleza dinámica y reactiva de las inversiones en este clima de incertidumbre.
Por su parte, el contrato de cobre en la LME también sufrió un duro golpe, cayendo un 5.2% hasta los 11,754 dólares por tonelada, alcanzando su nivel más bajo desde diciembre pasado, antes de recuperar algunas pérdidas para establecerse en una disminución de 1.75%.
En el ámbito de los metales preciosos, el oro ha seguido una tendencia descendente notable, cayendo más de un 3% en un solo día, constituyendo su séptimo descenso consecutivo. Este descenso ha estado impulsado por el conflicto en Medio Oriente, que ha generado un aumento en los precios de la energía y ha reavivado temores inflacionarios. Como resultado, se refuerzan las expectativas de que los principales bancos centrales mantendrán elevadas las tasas de interés, complicando aún más las perspectivas económicas.
El precio del oro al contado se ajustó a 4,650.77 dólares por onza, marcando un nivel mínimo no visto desde inicios de febrero. En el caso de los futuros del oro estadounidense con vencimiento en abril, la caída fue aún más pronunciada, alcanzando una disminución del 5.93%, situándose en 4,605.70 dólares.
La conflagración de esta serie de reacciones en el mercado resalta la vulnerabilidad del sistema financiero global ante cambios inesperados en la geopolítica y el suministro de materias primas. Mientras los inversores buscan refugio en un clima de creciente incertidumbre, el futuro de los precios de los metales, tanto industriales como preciosos, permanecerá bajo un intenso escrutinio.
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