Durante el año pasado, México experimentó un notable incremento en la atracción de inversión extranjera directa (IED), lo cual es esencial para su desarrollo económico. Según datos recientes, esta IED alcanzó los 7,377.4 millones de dólares en 2025, lo que representa un asombroso crecimiento del 132.8% anual. Sin embargo, a pesar de este crecimiento, se ha observado una creciente disparidad entre los estados en cuanto a la captación de estos recursos.
Las nuevas inversiones constituyen aproximadamente el 18.05% de la inversión extranjera total, un aumento respecto al 10.83% de 2024, aunque significativamente inferior a los niveles de 2021 y 2022, donde las proporciones alcanzaron el 45.73% y 49.94%, respectivamente. De manera histórica, la media se sitúa en el 42.23%, lo que subraya la necesidad de atención en la distribución equitativa de estas inversiones.
A nivel estatal, la Ciudad de México se destacó al captar 3,602.1 millones de dólares, equivalente a 48.82% del monto total de IED en el periodo analizado. Es importante considerar que la capital del país se ha consolidado como el principal punto de asentamiento fiscal, a menudo sirviendo de fachada inmediata para capitales que tienen su producción en otros estados.
En el segundo lugar, Baja California Sur, gracias a su vocación turística, logró atraer 1,376.2 millones de dólares, mientras que Quintana Roo se posicionó tercera con 813.1 millones. Otros estados como Jalisco, Guanajuato y Nuevo León también mostraron un rendimiento considerable en la captación de nuevas inversiones, oscilando entre 128 y 382 millones de dólares.
Por otro lado, algunas entidades registraron menos de 89 millones de dólares en nuevas inversiones, con estados clave para la producción nacional, como Sinaloa, Michoacán y Veracruz, obteniendo menos de 17 millones. En un contexto aún más preocupante, Zacatecas, Chiapas y Durango no lograron captar ninguna nueva inversión extranjera en 2025, mientras que Sonora, Aguascalientes, San Luis Potosí y Tamaulipas experimentaron desinversión.
A pesar de la aceleración en la llegada de nuevas inversiones, es notable que las principales entidades con variaciones anuales positivas incluyeron a la Ciudad de México, Baja California Sur, y Quintana Roo, evidenciando un crecimiento desigual.
La importancia de la IED en el contexto económico de México no puede subestimarse. Este tipo de inversión es crucial para fomentar el crecimiento, generar empleo y modernizar sectores estratégicos como el automotriz y manufacturero. Así mismo, un flujo constante de inversión extranjera es un claro reflejo de la confianza en la estabilidad macroeconómica del país. Sin embargo, elementos como la seguridad y la certeza jurídica siguen siendo determinantes para atraer capital foráneo.
Por último, es significativo señalar que la IED en México continuará manifestando un patrón en el que la reinversión de utilidades prevalece sobre las nuevas inversiones, lo que podría denotar una creciente cautela hacia el país, a la luz de cambios estructurales y la incertidumbre que enfrenta tanto a nivel interno como externo. La necesidad de medidas que promuevan la equidad en la atracción de inversión es ineludible, a fin de que todos los estados puedan beneficiarse de este motor económico.
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