En medio de la incertidumbre internacional, México se presenta como un faro de estabilidad económica, según Édgar Amador Zamora, secretario de Hacienda y Crédito Público. Durante la inauguración de la 89 Convención Bancaria, celebrada en Cancún, Quintana Roo, el funcionario destacó la solidez de las finanzas públicas, que aún están en proceso de consolidación tras el elevado endeudamiento del 2024.
Amador Zamora subrayó que, a pesar de un entorno global caracterizado por la volatilidad financiera, la inflación y ajustes monetarios, la economía mexicana ha demostrado resistencia. Las proyecciones de crecimiento para 2026 oscilan entre el 1.8% y el 2.8%, lo que representa un notable aumento respecto al crecimiento de solo 0.8% experimentado en 2025.
Uno de los aspectos clave de esta fortaleza económica es la gestión responsable de las finanzas públicas. De acuerdo con el funcionario, la deuda pública se mantiene en niveles sostenibles. Esta deuda, estructurada en instrumentos a largo plazo y tasas fijas, se financia principalmente en el mercado interno, lo cual ha permitido que las agencias calificadoras internacionales mantengan el grado de inversión de México. Esto refuerza la confianza en la solidez de sus finanzas y la conducción responsable de la política económica.
Al cierre del año pasado, la deuda pública, medida a través del Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público, alcanzó un nivel récord del 52.6% del PIB. Un indicador adicional de la salud económica del país es que los Requerimientos Financieros del Sector Público se situaron en 4.8% del PIB, superando las proyecciones iniciales del 3.9%.
México no solo se sostiene en sus finanzas internas, sino también en una posición externa sólida, evidenciada por altos niveles de reservas internacionales y un mercado laboral que refleja un buen comportamiento. Estos indicadores, según el secretario de Hacienda, son fundamentales para permitir que el país enfrente el panorama internacional con estabilidad y, lo más importante, para impulsar la inversión productiva, fortalecer el crecimiento y ampliar las oportunidades en el futuro.
La conclusión aquí es clara: a pesar de los desafíos globales, México cuenta con una base económica robusta que lo prepara para enfrentar el futuro con optimismo. En un mundo donde la incertidumbre parece ser la norma, la economía mexicana demuestra que la estabilidad es más que una aspiración, es una realidad tangible.
(Para seguir actualizando la información, se señala que los datos corresponden al 19 de marzo de 2026.)
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