En un evento que celebró la inclusión y el orgullo, el césped de Mestalla fue testigo de una jornada memorable para el fútbol inclusivo. El equipo Fundació Barça, entrenado por Emilio Gómez, se reunió con el equipo de Villarreal EDI y otros nueve clubes en la fiesta del VCF Inclusivo, un homenaje a la dedicación y esfuerzo de quienes participan en este deporte con discapacidad intelectual. Este evento tiene un significado especial: marca el décimo aniversario de la Fundació VCF.
Durante las actividades, se podía ver a unos 2.000 entusiastas espectadores en las gradas, creando un ambiente vibrante, donde los gritos de aliento resonaban desde la avenida de Suecia. Las indicaciones del entrenador de Fundació Barça, quien instó a su equipo a reconocer sus limitaciones mientras celebraban sus fortalezas, reflejan una filosofía de apoyo mutuo y crecimiento personal.
Inma Ibáñez, directora de la Fundació VCF, subrayó la importancia de este evento: “Esto es vitamina para nosotros”, afirma, aludiendo a la vitalidad que estas actividades traen a la comunidad. La participación de cuatro equipos del Valencia Inclusivo, junto a otros como Eldense Genuine y Córdoba Genuine, demuestra la evolución de un proyecto que comenzó como una locura y hoy integra a 12 equipos, según Francisco Borcha, entrenador del VCF IN Blanc.
Para los jugadores, competir es parte esencial de sus vidas. Enzo, un joven del VCF IN Taronja, expresó su impaciencia por marcar un gol, mientras que Adrián compartía su emoción por estar en Mestalla, donde cada nota del himno del Valencia lo conmovía. Este entusiasmo por el deporte no solo está arraigado en la competencia, sino también en el desarrollo personal. Borcha menciona que muchos jugadores mejoran su autonomía y relaciones interpersonales gracias a su participación.
El evento no solo es un torneo, sino también un reconocimiento de la dedicación de muchos, incluyendo a Rocío Cava, coordinadora de la Fundació VCF, quien fue fundamental para que este aniversario se convirtiera en una realidad. Su liderazgo es ejemplar y su enfoque en acompañar a los jugadores resalta la importancia de la comunidad en el deporte.
En un momento emotivo, los goles se celebraban con abrazos efusivos entre equipos rivales, mostrando que, más allá de la victoria, lo que realmente importa es el compañerismo y el crecimiento personal que proporciona el deporte. Francisco Borcha concluyó con un mensaje poderoso: “Quien conoce a estos chicos queda encantado”, resaltando la valía de cada participante y la oportunidad de los demás de aprender de su autenticidad y alegría.
El 26 de marzo de 2026, Mestalla no fue solo un estadio, sino un crisol de emociones, esfuerzo y triunfo, donde el verdadero espíritu del fútbol inclusivo brilló con fuerza.
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