Art Basel Hong Kong 2026 se erige como un hito en el calendario artístico, ofreciendo un curioso reflejo de normalidad en medio de la actual crisis de suministro de petróleo, la más significativa en la historia del mercado global, exacerbada por tensiones geopolíticas, especialmente el reciente conflicto entre EE. UU. e Irán. La directora del evento, Angelle Siyang-Le, comparte su esperanza de que Hong Kong mantenga su estatus como un centro comercial confiable, un refugio para la conexión y la colaboración en tiempos difíciles. A pesar de las tensiones, los VIP internacionales han mostrado una notable presencia, comparable a la del año anterior.
Sin embargo, el perfil del asistente está cambiando: el evento atrae ahora una multitud más regional, con compradores europeos notoriamente ausentes en la vista previa para VIP. Coleccionistas como Alain Servais reflejan esta tendencia, señalando que la asistencia se ha limitado, siendo él y Patrizia Sandretto Re Rebaudengo los pocos europeos visibles. A cambio, un contingente de compradores estadounidenses, con vínculos a instituciones de la costa oeste y poblaciones de diáspora asiática, ha estado presente, incluyendo un grupo del Museo de Arte de San Francisco, así como varios directores de museos notables como Mariet Westermann del Guggenheim y Jochen Volz de la Pinacoteca de São Paulo.
Con la industria del arte en China comenzando a estabilizarse tras un periodo de contracción, el informe Art Basel/UBS Art Market Report muestra un leve aumento del 1% en las ventas totales del año pasado. Aunque los precios más altos aún no han vuelto a los niveles pre-pandemia, la cantidad de transacciones sigue siendo notable. La jornada de VIP terminó con galerías informando de ventas destacadas, como el galardonado David Zwirner, que vendió una pintura de Liu Ye por $3.8 millones, y Hauser & Wirth, que colocó una escultura de Louise Bourgeois por $2.2 millones.
A pesar del ambiente general de precaución, algunas galerías más pequeñas reportan un nivel de actividad más optimista en comparación con años anteriores. Galerías como Arario, con sedes en Shanghái y Seúl, han realizado ventas de obras en los rangos más asequibles, reflejando un cambio en el enfoque de los compradores hacia una selección más considerada y menos especulativa.
La atmósfera de la feria es optimista, impulsada por la reciente apertura de cuatro nuevas galerías en Hong Kong, lo que contrarresta la preocupación por la posible decadencia de la escena artística local. Asimismo, se confirma un acuerdo con Art Basel que garantiza a Hong Kong la sede exclusiva del evento durante los próximos cinco años, una señal de compromiso en un entorno donde ciudades como Singapur y Seúl también buscan atraer la atención regional.
El crecimiento y la madurez del mercado de arte en China son evidentes, con la participación de nuevas instituciones como Dib Bangkok y la Fundación de Arte Tanoto de Singapur. Según Robin Peckham, director del inminente JD Museum en Shenzhen, la aparición de museos estatales para el arte contemporáneo en la China continental marca un nuevo capítulo en el paisaje institucional.
A medida que la planificación cultural en China avanza, contrastando con los recortes presupuestarios en Europa, el nuevo director de la galería Gold en Hong Kong, Tobias Berger, se muestra optimista, destacando la notable presencia de galerías asiáticas y bastiones culturales en la ciudad. En este contexto, Hong Kong sigue posicionándose como un atractivo destino artístico, a pesar de las incertidumbres en torno a sus leyes de libertad de expresión y el costo de vida. Según Berger, “Hong Kong es la ciudad más emocionante del mundo en este momento”.
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