Los aliados europeos de la OTAN, junto con Canadá, han incrementado notablemente su gasto en defensa, un 20% en 2025 en términos reales respecto al año anterior. Este dato fue presentado por el secretario general de la Alianza, Mark Rutte, quien enfatizó en su informe anual la importancia de que los miembros de la OTAN mantengan este impulso financiero. Rutte expresó su esperanza de que en la próxima Cumbre de la OTAN, programada para Ankara, los aliados demuestren un camino claro y creíble hacia el objetivo del 5% del PIB para defensa.
El contexto de esta decisión se ha visto influenciado por las demandas repetidas del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha instado a sus socios de la OTAN a aumentar de manera significativa su inversión en defensa. La Administración estadounidense sostiene que son los europeos quienes deben asumir la responsabilidad primigenia de la defensa convencional del continente.
En un giro más fuerte, Trump criticó la semana anterior a varios aliados de la OTAN por no brindar apoyo suficiente a la guerra que Estados Unidos e Israel están librando contra Irán, tildando a estos antiguos colaboradores de “cobardes”. En sus propias palabras, afirmó que “sin EEUU, la OTAN es un tigre de papel”, reflejando la tensión en las relaciones transatlánticas.
En el informe, Rutte destacó que el año pasado, todos los países aliados reportaron cifras de gasto en defensa que cumplían, o superaban, el objetivo del 2% establecido en 2014. La medida de compromiso de la Alianza culminó el año pasado en una cumbre, donde los líderes acordaron alcanzar el 5% del PIB en defensa y gastos relacionados para 2035. De este total, un 3.5% se destinará a la defensa básica, que incluye tropas y armamento, mientras que un 1.5% se enfocará en medidas complementarias como ciberseguridad y mejoras en la infraestructura para el despliegue militar.
Entre los países que han superado el nuevo objetivo del 3.5% se encuentran Polonia, Lituania y Letonia. En cuanto a otros miembros como España, Canadá y Bélgica, se sitúan en torno al 2%. A nivel total, la OTAN, compuesta por 32 naciones, destinó un 2.77% de su PIB al gasto en defensa en 2025, siendo Estados Unidos responsable de alrededor del 60% de este total.
Los cambios en el ámbito de la defensa en Europa y Canadá son un reflejo de la creciente necesidad de adaptación a un entorno global cada vez más incierto. La colaboración transatlántica se vuelve esencial, lo que plantea un futuro en el que el compromiso con la seguridad colectiva será más crucial que nunca.
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