Pat Steir, reconocida como una pionera del arte feminista y famosa por su serie icónica Waterfall, falleció el miércoles 25 de marzo de 2026 a los 87 años. Su esposo, Joost Elffers, y su sobrina, Lily Sukoneck-Cohen, confirmaron la triste noticia. Nacida en 1938 en Newark, Nueva Jersey, Steir vivió la mayor parte de su vida en Nueva York, un lugar que consideraba su verdadero hogar.
Desde joven, estuvo rodeada de un entorno artístico, aunque resistió las presiones de su padre para seguir el camino de la poesía en vez de la pintura. Tras completar sus estudios en el Pratt Institute bajo tutores destacados como Richard Lindner y Philip Guston, Steir hizo su debut en el mundo del arte en 1963 con una exposición grupal en el High Museum de Atlanta. Este acontecimiento le abrió las puertas a la escena artística neoyorquina, donde se convirtió en una de las primeras mujeres artistas en alcanzar notoriedad en un ámbito dominado por hombres. Su amistad con la reclusa pintora Agnes Martin marcó una etapa importante en su carrera; juntas pasaron cada agosto en Nuevo México durante 30 años.
El trabajo de Steir, ubicado en la intersección del conceptualismo y el minimalismo, no siempre reflejaba de manera literal los movimientos feministas y de derechos civiles, pero sus obras en blanco y negro de principios de los años setenta incorporaron el simbolismo de formas como las rosas, despojadas de su significado convencional. A esto se suma su activismo en el movimiento feminista a través de su participación en el Heresies Collective y en Printed Matter, Inc., donde luchó por la igualdad de las mujeres en el arte.
A lo largo de los años 80, Steir desarrolló una técnica innovadora inspirada en la pintura japonesa y china, que implicaba verter y lanzar pintura en lienzos sin enmarcar desde un andamio o una escalera. Esta metodología otorgó a su serie Waterfall un sentido de entrega artística, donde cada trazo era una reverencia al gesto creativo.
Desde la realización de su instalación Self-Portrait en el New Museum en 1987, su trabajo ha sido parte de prestigiosas colecciones en instituciones como el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Louvre y el Guggenheim. En 2017, recibió la Medalla Nacional de las Artes de manos del entonces presidente Obama, un reconocimiento a su legado indiscutible.
Pat Steir es recordada no solo por su visión artística, sino también por su impacto en las mujeres artistas que la consideraban amiga y musa. Las palabras de sus contemporáneas resaltan la profundidad de su influencia: su capacidad de crear conexiones abstractas en los lienzos ha sido una fuente de inspiración inagotable para muchos.
Steir deja un vacío significativo en el mundo del arte, pero su legado y su contribución al feminismo artístico perdurarán.
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