Las cifras del inicio de 2026 revelan una vital dependencia del transporte público en México. Un informe reciente del INEGI indica que, durante enero, los sistemas urbanos movilizaron a asombrosos 237 millones de pasajeros, lo que demuestra que la movilidad urbana es esencial para el país. Sin embargo, destaca una ciudad que se erige por encima de las demás en este aspecto.
El Valle de México se mantiene como el líder indiscutible, alcanzando 173.9 millones de usuarios en un solo mes. A pesar de que ciudades como Guadalajara y Monterrey a menudo atrapan la atención por sus proyectos de infraestructura, la Zona Metropolitana del Valle de México sigue capitalizando el mayor flujo de transporte nacional. El emblemático Metro de la capital continúa siendo el rey, superando los 100 millones de viajes; mientras que el Trolebús ha sorprendido con un incremento del 30% en su uso en comparación al año anterior. Este sistema eléctrico está ganando la preferencia de muchos pasajeros que antes optaban por otros medios, consolidándose como una opción de crecimiento rápido en la ciudad.
En el oeste del país, Guadalajara se enfrenta a un contexto diferente. Aunque en términos generales la ciudad sufrió una caída del 9.5% en su afluencia total, transportando a 24.4 millones de pasajeros, hay un fenómeno que resalta: el SITREN, o Sistema Integral del Tren Ligero, experimentó un aumento extraordinario del 294.7% en el número de usuarios. Este crecimiento se atribuye a las nuevas rutas trazadas para el Mundial de 2026, que han integrado a miles de tapatíos que anteriormente no utilizaban este servicio, transformando radicalmente sus trayectos diarios. Monterrey, por su parte, ha mostrado un aumento más constante del 5.4% en su sistema Transmetro, el cual se está consolidando al incorporar rutas que antes eran operadas de manera independiente.
No obstante, no todos los informes son optimistas. El INEGI también señala áreas donde el transporte público se encuentra en declive. En León y Pachuca, se registraron caídas significativas, con una reducción del 9% en el Optibús de León y del 10.5% en Pachuca. En contraste, Querétaro y Puebla siguen siendo dependientes del transporte público, reportando incrementos del 9.1% y 4.1%, respectivamente. Acapulco y Chihuahua, por su parte, experimentan descensos que sugieren un cambio en los hábitos de los usuarios o que la oferta de servicios ya no satisface la demanda actual.
Estas cifras y transformaciones en el panorama del transporte público en México subrayan una realidad compleja y dinámica, donde la movilidad urbana es más que un simple medio para llegar a un destino; es un reflejo de cambios sociales y necesidades emergentes. Las ciudades están en constante evolución, y su capacidad para adaptarse a estas transformaciones definirá cómo se moverán sus habitantes en los próximos años.
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