Este año, la 16ª edición del Chile Arte Contemporáneo (Chaco) se lleva a cabo en Santiago, sumando más de 50 galerías en un solo lugar, y estará abierta hasta el 29 de marzo. Como la única feria internacional de arte contemporáneo en Chile, Chaco busca conectar al país con una red global de artistas, coleccionistas, curadores y comerciantes. Esta meta se refleja en la diversidad de stands que incluyen tanto galerías chilenas como aquellas que exhiben a artistas contemporáneos chilenos.
Nicolás Guilisasti Mitarakis, coordinador del proyecto, señala que al organizar una feria se presenta una feria nacional en un contexto internacional. Destaca la importancia de representar no solo la capital, sino también a 11 países y seis regiones de Chile, desde el Desierto de Atacama hasta la Patagonia, brindando una representación auténtica de la identidad chilena actual.
Entre los stands más innovadores de este año, se encuentran propuestas que destacan por su estética alternativa. Por ejemplo, Fernando Andreo Castro, un artista de Valparaíso representado por Judas Galería, ganó el 2025 Premio de Residencia Mac y presenta una instalación inmersiva en su stand, exponiendo las estructuras internas de las paredes. Su exhibición se complementa con una gran primera individual en el Museo de Arte Contemporáneo, que se puede visitar hasta el 26 de abril.
Alrededor de Castro, otros stands también están diseñados para jugar con la idea de la inmersión y la interacción. La galería brasileña Hermès, por ejemplo, ha creado un llamativo espectáculo visual que consiste en una gran bandera compuesta por 41 artistas, estructura que a veces dificulta la visión de las obras más al fondo, pero que, en conjunto, genera un atractivo singular.
Expositores como Aninat Galería, la más antigua en Chile, presentan una propuesta más convencional y bien recibida, mientras que la galería Mahara + Co de Miami ofrece un enfoque inclusivo al mostrar una variedad de artistas de diversas nacionalidades, aportando una rica mezcla cultural al evento.
Uno de los aspectos destacados de esta feria es su enfoque en la accesibilidad económica. Muchos galerías han optado por exhibir obras de mayor y menor tamaño, logrando precios accesibles para que nuevos coleccionistas, así como el público general, puedan participar. Las obras más grandes rondan los 5,000 dólares, y hay piezas que se ofrecen por menos de 1,000 dólares.
Guilisasti enfatiza que Chaco no está destinada únicamente a coleccionistas consagrados o museos, sino que busca atraer a un público más amplio, que desee conocer las tendencias artísticas actuales de Chile. La facilidad de acceso a obras de arte a precios razonables es parte de esta estrategia.
A pesar de su menor tamaño en comparación con importantes ferias como Zona Maco en Ciudad de México o ArteBA en Buenos Aires, Chaco se siente más íntima. La feria incorpora una variedad de colectivos artísticos y espacios alternativos que a menudo no son escuchados en el ámbito internacional debido a los altos costos de participación.
La feria recibe apoyo del ministerio de cultura chileno, lo que le permite operar sin dependencias de patrocinadores privados, fomentando así una muestra de artistas jóvenes con trabajos ambiciosos y con temáticas políticas. Estos aspectos asegurarán la visibilidad de perspectivas que, a menudo, podrían ser excluidas en otros espacios comercializados.
Chaco no es solo una colección de arte, sino una celebración de la creatividad y la diversidad cultural, reafirmando el compromiso de Chile con el arte contemporáneo en un escenario global.
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