El pasado 28 de marzo de 2026, Prospect Park West se convirtió en un vibrante escenario de protesta, donde miles de manifestantes se congregaron para hacer oír su voz. La figura más destacada del evento fue Una Osato, una artista y educadora sexual, quien cautivó la atención de todos con su impresionante capa magenta, adornada con las palabras “ABOLISH ICE”. Osato, referente del movimiento, expresó la importancia del arte funcional en la lucha social, señalando que “cuando estamos juntos, podemos ser más valientes de lo que jamás imaginamos”.
El sentido de comunidad fue palpable en esta marcha, que era parte del movimiento No Kings, un esfuerzo que busca resaltar la lucha contra la tiranía y la injusticia social. Más de ocho millones de personas participaron en 3,300 protestas en todo el país, según la organización Indivisible. Este evento se convirtió en lo que se cree es la mayor manifestación de un solo día en la historia de Estados Unidos, superando incluso las más de 100,000 personas que asistieron a las protestas de octubre del año anterior en Manhattan.
A diferencia de las concentraciones pasadas, que tenían lugar en un solo borrough, este año las protestas se llevaron a cabo en diversos vecindarios, enfatizando que los problemas de autoritarismo son experimentados en el ámbito local. Osato destacó el papel del arte como una forma de conexión entre las personas, proporcionando un “poco de brillo” a la lucha. La creatividad se manifestó de diversas formas: desde pancartas hasta vestimenta, como un grupo de activistas en el Upper West Side que se reunió para crear letreros personalizados en un taller antes de salir a marchar.
Los carteles presentaban temas variados, desde la oposición a la guerra hasta la defensa de los derechos de los inmigrantes. Uno de los participantes, Julia Cohen, ilustró su experiencia en la protesta al decir que su cartel reflejaba su frustración hacia las estructuras de poder actuales, al mismo tiempo que buscaba transmitir un mensaje de resistencia.
Artistas reconocidos, como Shepard Fairey, también se unieron a la causa, distribuyendo de manera gratuita impresiones gráficas que cuestionaban la narrativa oficial sobre las fuerzas del ICE. Fairey enfatizó que su arte actuaba como un espejo, reflejando las políticas deshumanizadoras hacia los inmigrantes y protestantes.
La diversidad de signos y vestimenta en la marcha era un acto de afirmación y resistencia visual. Las personas llevaban pancartas adornadas con colores patrióticos y frases impactantes, mientras otros portaban cabezas de papel maché que representaban figuras políticas. Entre la multitud, un niño, al ver la capa de Osato, preguntó a su padre “¿Qué es ICE?”. Esta simple pregunta subrayaba la urgencia de educar y concientizar sobre estos temas.
La conmovedora escena concluyó con la imagen de un joven sosteniendo un cartel con una cita de Thomas Jefferson, que resonaba con la historia y el presente de la lucha por la libertad y justicia social.
El movimiento No Kings se ha consolidado como un referente en la cultura visual de la protesta contemporánea, y su formato descentralizado ha permitido una rica variedad estética, mostrando que la lucha por justicia no solo se da en las calles, sino también en el corazón de cada individuo que se atreve a alzar la voz.
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