Estados Unidos ha decidido manejar “caso por caso” la entrada de petróleo extranjero a Cuba, confirmando que la reciente autorización a un buque petrolero ruso para llevar combustible a la isla no implica un cambio en su política de embargo energético. Desde el 29 de enero, Washington ha mantenido sanciones severas sobre la nación caribeña, y así lo ha reiterado Karoline Leavitt, portavoz del presidente Donald Trump. En una reciente conferencia de prensa, Leavitt aseguró que este tipo de decisiones se toman atendiendo a las necesidades humanitarias del pueblo cubano, destacando que la llegada del buque ruso no modificará formalmente la postura estadounidense.
La situación en Cuba es crítica. La escasez de petróleo ha causado apagones prolongados y ha puesto en jaque el funcionamiento de hospitales y el transporte público, agudizando un contexto humanitario que se ve complicado por el embargo. La llegada de 700,000 barriles de petróleo —que se espera alivie la crisis energética durante una semana— es vista como una salvación temporaria en un panorama económico desolador. Las autoridades cubanas han intentado diversificar su matriz energética mediante el impulso de la energía solar, pero la dependencia de combustibles fósiles persiste.
México se ha propuesto reiniciar sus envíos de hidrocarburos a Cuba en este contexto desafiante. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha indicado que su administración está trabajando en colaboración con La Habana para reanudar las entregas. Este cambio se produce tras la reciente autorización del buque ruso, que logró superar el bloqueo energético de Estados Unidos. La última ocasión en que un carguero mexicano atracó en Cuba fue el 9 de enero, transportando 80,000 barriles de crudo.
Es importante mencionar que México había suspendido previamente sus envíos a la isla tras amenazas de tarifas adicionales por parte de Trump. Sin embargo, se ha comprometido a seguir brindando ayuda humanitaria, que ya ha incluido más de 2,000 toneladas de suministros de diferentes tipos. Aunque Sheinbaum aún no ha tomado una decisión definitiva sobre la reanudación de los envíos, el gobierno mexicano se convierte en un actor clave, especialmente tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela, que había limitado la llegada de petróleo a Cuba.
Históricamente, México ha proporcionado cargamentos de petróleo a Cuba desde 1993, pero la ampliación de envío reciente comenzó en 2024, coincidiendo con el inicio del gobierno de Sheinbaum. Según datos recientes de Petróleos Mexicanos, se estima que Cuba recibía aproximadamente 17,200 barriles diarios desde el país latinoamericano antes de la suspensión.
Con estos acontecimientos, el futuro energético de Cuba y su capacidad de recuperación económica dependerán de decisiones internacionales, la disposición de aliados como México, y la presión constante de las sanciones estadounidenses que se mantienen firmes e inamovibles en el horizonte. La comunidad internacional seguirá observando la evolución de esta situación, que pone de relieve tanto las complejidades de la política exterior como las graves implicaciones humanitarias para los cubanos.
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