El Tren Maya, un ambicioso proyecto ferroviario, avanza con un panorama financiero desafiante. Durante 2025, este sistema de transporte logró mover a 1.3 millones de pasajeros, generando ingresos que ascendieron a 541.8 millones de pesos. Sin embargo, esta cifra contrasta drásticamente con los gastos operativos y las pérdidas estimadas, que alcanzaron un total asombroso de 4,810.3 millones de pesos, un incremento del 788% en comparación con los ingresos.
Desde su inauguración en diciembre de 2023, las pérdidas operacionales del Tren Maya han acumulado 8,267.8 millones de pesos. De este total, un 58% correspondió a 2025. Las ventas alcanzaron solo 823.6 millones de pesos frente a gastos que superaron los 9,091.5 millones de pesos. Este déficit ha sido cubierto por el gobierno a través de una variedad de recursos, incluidos subsidios y aportaciones fiscales.
Los planes a largo plazo indican que se busca lograr la sostenibilidad financiera del proyecto para el año 2030, con la esperanza de incorporar servicios de carga que comenzarán a ofrecerse a finales de este año. Sin embargo, expertos critican que el Tren Maya, desde sus inicios, fue un proyecto mal planeado. Edmundo Gamas, director del Instituto Mexicano de Desarrollo de Infraestructura, destaca que la decisión de convertirlo en una obra pública totalizó el riesgo a los contribuyentes y sugiere que esta podría ser una nueva versión del “agujero negro” que se vivió con la estatal Pemex.
Los recursos financieros destinados al Tren Maya provienen, en parte, de un fideicomiso que integra un 67% de los ingresos generados por turistas que ingresan al país sin permision para realizar actividades remuneradas. Este cambio de dirección en la asignación de fondos preocupaba antes a los defensores de la promoción turística, quienes veían en estos recursos una oportunidad para impulsar el atractivo de México. Ahora, esos ingresos se utilizan para sostener empresas estatales, incluidas varias dependencias conectadas al tren.
En un esfuerzo por diversificar sus fuentes de ingreso, el Programa Institucional Tren Maya 2025-2030 promueve la posibilidad de alcanzar el equilibrio financiero mediante una adecuada gestión operativa. Proponen generar ingresos a partir del transporte de carga, el turismo y más. Se espera que, para 2030, el Tren logre transportar cuatro millones de pasajeros y cargar 4.7 millones de toneladas, aunque el camino hacia estos objetivos es arduo.
Las dificultades persisten, pues los niveles de costos operativos han superado repetidamente los ingresos, lo que abre la puerta a llamar a la privatización, una tendencia que se vivió en las décadas pasadas. Eduardo Bohórquez, director de Transparencia Mexicana, subraya que, aunque las empresas públicas pueden tener éxito, son necesarias medidas efectivas para mitigar problemas como los sobrecostos y la corrupción.
En un intento por atraer más ingresos, la administración del Tren Maya, actualmente bajo la dirección de personal militar, ha comenzado a promover la rentabilidad de espacios comerciales dentro de sus estaciones, buscando captar la atención de emprendedores interesados en conectar con el creciente flujo de turistas y viajeros en el sureste de México.
En resumen, el futuro del Tren Maya sigue siendo incierto, y si bien existen planes a largo plazo ambiciosos, actualmente enfrenta retos significativos que deben ser abordados para asegurar su viabilidad de modo que verdaderamente beneficie a la economía local y al país en general.
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