Millones de aficionados que esperan disfrutar del Mundial se enfrentan a importantes riesgos en materia de derechos humanos. Amnistía Internacional ha emitido una fuerte advertencia sobre la situación actual, señalando que el torneo se aleja del evento “seguro, libre e inclusivo” que prometió la FIFA al adjudicarlo. A menos de 10 semanas del inicio, programado para el 11 de junio en México, Estados Unidos, que alberga más de tres cuartas partes de los partidos, vive una crisis considerable provocada por deportaciones masivas y una aplicación agresiva de las leyes de inmigración, así como restricciones a las protestas.
Steve Cockburn, director de justicia económica y social de Amnistía Internacional, indicó que este Mundial no cumple con las expectativas que se tenían hace apenas 18 meses. La situación en Estados Unidos no solo es preocupante, sino que puede impactar la experiencia de los aficionados. En el último año, más de 500,000 personas han sido deportadas, superando la capacidad del MetLife Stadium de Nueva Jersey, donde se disputará la final del torneo.
La organización ha expresado su alarma ante las operaciones de control de inmigración que podrían extenderse a las áreas alrededor de los estadios y a las celebraciones relacionadas con el Mundial. A su vez, ha solicitado a la FIFA que use su influencia ante el gobierno para obtener garantías de que no habrá redadas en torno a los eventos del torneo y que se permitirá la protesta pacífica.
La situación no es menos delicada en México, donde se planea desplegar unos 100,000 efectivos de seguridad, incluidos 20,000 soldados. La militarización podría dar lugar a abusos y a la represión de manifestaciones, exacerbando un problema que ya ha llevado a numerosas violaciones de derechos humanos en el país. Especialmente, el día de la inauguración, grupos de mujeres planean protestar exigiendo justicia por sus familiares desaparecidos, y Amnistía International pide a la FIFA y al gobierno mexicano que garanticen que estas voces sean escuchadas.
En Canadá, hay preocupaciones sobre el impacto que el Mundial tendrá en las personas sin hogar. Las iniciativas para “embellecer” ciudades como Vancouver y Toronto podrían llevar al desalojo forzado de personas de sus campamentos, recordando los eventos ocurridos durante los Juegos Olímpicos de Invierno de 2010. En Toronto ya ha cerrado un centro de acogida de invierno utilizado por personas sin hogar para dar paso a actividades relacionadas con el Mundial.
A pesar de la promesa de que este evento generará un impacto económico de miles de millones de dólares y creará cientos de miles de empleos, las autoridades canadienses y estadounidenses subrayan su compromiso con un Mundial que respete los derechos humanos. Sin embargo, no se ha recibido respuesta inmediata de México frente a estas preocupaciones.
Amnistía Internacional aconseja a los aficionados que sean conscientes de los riesgos y de sus derechos antes de viajar. Esto no es un llamado a evitar el torneo, sino una recomendación para que los aficionados puedan tomar decisiones informadas y disfrutar del evento de forma segura, sin perder de vista la realidad que les rodea.
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