La Secretaría de Agricultura de Estados Unidos está reconsiderando el restablecimiento de los flujos comerciales de ganado en pie provenientes de México, en respuesta a un brote reciente del gusano barrenador que ha afectado al sector pecuario. Esta estrategia se caracteriza por un enfoque regionalizado y gradual, priorizando aquellos puntos de cruce que presentan menor riesgo sanitario.
Brooke Rollins, titular de la dependencia estadounidense, ha indicado que la aduana de Agua Prieta, en Sonora, se perfila como el primer punto de recepción probable. Esta elección se justifica por la distancia aproximada de 1,287 kilómetros que la separa de los focos de infección registrados. A futuro, se espera la reactivación de cruces hacia Texas y Nuevo México.
Desde que se impuso la suspensión de exportaciones, se ha estimado que alrededor de 1.56 millones de cabezas de ganado no han podido ser enviadas al mercado estadounidense, lo que representa una pérdida significativa para el sector pecuario mexicano, calculada en 1,872 millones de dólares. Esta interrupción ha tenido repercusiones en el comercio binacional, impactando directamente la economía de los productores.
Hasta la fecha, el país enfrenta 19,116 casos acumulados de la plaga, distribuidos en 21 entidades federativas, con mayor concentración en Chiapas, Oaxaca y Veracruz. Para contrarrestar el avance de esta enfermedad, las autoridades han implementado tratamientos sanitarios e inspecciones a más de 3.9 millones de animales, además de liberar moscas estériles como parte de un mecanismo de control biológico.
El Grupo Consultor de Mercados Agrícolas resalta que la falta de acceso a los centros de engorda en Estados Unidos ha generado un costo de oportunidad de 468 millones de dólares para los productores nacionales. Este ganado, que no ha podido exportarse, ha tenido que ser absorbido por el mercado interno, provocando un descenso en los precios de venta, que han caído de 1,200 dólares por cabeza en la exportación a 900 dólares en el consumo local.
La estrategia de la administración estadounidense contempla avanzar hacia una reapertura en un plazo que oscila entre dos a cuatro semanas. Este movimiento busca no solo mitigar el impacto en sus propias plantas empacadoras y engordadores, sino también restablecer el flujo de ganado mexicano, cuyo déficit en las cadenas de suministro de Estados Unidos asciende a 577,000 toneladas de carne en canal, valoradas en 4,711 millones de dólares.
La propuesta de un restablecimiento por regiones no solo permitiría a los estados del norte de México, como Sonora, Chihuahua, Coahuila y Durango, retomar su actividad comercial, sino que también podría aliviar la presión sobre la balanza agropecuaria nacional. La recuperación de estos flujos es vista como un paso crucial para restablecer la estabilidad de precios y el equilibrio en la cadena de valor de América del Norte.
En este contexto, el camino hacia una normalización comercial se presenta como una expectativa esperanzadora para los involucrados, a la espera de que las medidas sanitarias implementadas den frutos en un futuro cercano.
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